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jueves, 28 de marzo de 2013

Marcelo Ostria apela "al Idus de marzo" para ilustrar de la crispación en que se vive, dias tensos cargados de animosidad y la verborrea trasladada al plano internacional, quién sabe con qué resultado


Se cuenta que para los romanos el Idus de Marzo era una de las jornadas de buenas noticias. Sin embargo, el emperador Julio César fue advertido por un vidente sobre los peligros que lo amenazaban, precisamente en el Idus de Marzo del año 44 a.C. El emperador, yendo al Senado con la tranquilidad de que ya había llegado el auspicioso día, hizo llamar al vidente y, sonriente, le dijo: “El Idus de Marzo ya ha llegado”. El vidente le replicó: “Si, pero aún no se ha acabado”. Ese mismo día Julio Cesar fue asesinado. En verdad, no hay premonición alguna para este marzo de 2013. Pero no se puede ocultar que estamos haciendo todo lo posible para que este Idus se marche sin dejarnos buenas noticias.
No solo se trata de la crispación general que nos afecta. Hace ya tiempo que se viven días tensos, cargados de animosidad. Las exigencias ciudadanas, las objeciones y los reclamos, justos o no, toman la forma de la protesta airada. Lo peor es que muchos de nosotros, luego de ser testigos del uso de estos “instrumentos de lucha”, estamos habituados a la amenaza y a la estridencia. Esto es más grave cuando el gobierno, con esta misma conducta y lenguaje agresivo, incursiona en el mundo de la política internacional. Los discursos, las declaraciones, los pronunciamientos en defensa de nuestros derechos, con ese tono, sólo alejan el entendimiento. Y se hace aún más preocupante cuando la otra parte responde con el mismo nivel de torpeza.
Seguramente no hay boliviano que se oponga a que se desplieguen todos los esfuerzos para el retorno de nuestro país al mar. Este empeño de volver al mar, como lo reconoció el esclarecido diplomático chileno, Oscar Pinochet de la Barra, no es un capricho boliviano: “es –por el contrario– una cuestión de identidad de patria, inolvidable, insoslayable, inmodificable”. Se trata, entonces, de una causa justa; pero la estridencia no la hace más asequible.
No nos acercará al mar el incierto camino judicial. No es posible asegurar el éxito en un pleito y, menos aún, si se lo plantea solo con retórica y lamentos. Si, por mala fortuna, o porque carecemos de sapiencia, prudencia y sensatez, fracasamos en este terco empeño de demandar la nulidad del Tratado de 1904 ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya –Dios no lo quiera–, los que impulsaron esta vía serán los que nos habrán condenado a seguir en un prolongado vía crucis, clamando por el mar perdido.
Por lo visto, los Idus de Marzo, no siempre son buenos.

martes, 26 de marzo de 2013

cierto. la demanda de Justicia por la agresión chilena es unánime. ningún boliviano puede quedar al margen. sin encrespar el ambiente, sin bloquear las instancias del diálogo. El Deber de S.C.


Tras la conmemoración del Día del Mar es perceptible en la opinión pública nacional una corriente a favor de la demanda que próximamente presentará Bolivia contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por una salida soberana al océano Pacífico, después de prolongadas e infructuosas gestiones y negociaciones entre los dos países. Luego del anuncio del presidente del Estado Plurinacional, la respuesta del otro lado de los Andes no se dejó esperar y tuvo el previsible tono de firmeza e inflexibilidad: “Chile y su pueblo defenderán con toda la fuerza de la unidad nacional, la historia y la verdad, su territorio, su mar, su cielo y también su soberanía”.
En tratándose de una política de Estado adoptada finalmente por el presidente Evo Morales y que debería trascender a los gobiernos de turno, la histórica determinación recibió el ‘voto unánime’ de la Asamblea Legislativa Plurinacional. El anuncio presidencial efectuado con motivo de los 134 años de la pérdida del Litoral, se produjo después de que el jefe de Estado auscultara el criterio de expresidentes y excancilleres bolivianos sobre tan complejo y vidrioso tema. La demanda ante La Haya debe encararse con toda la seriedad y profesionalidad que el caso amerita. “Es un compromiso serio que el país debe examinar con mayor profundidad”, dijo el excanciller Gustavo Fernández, agregando que esa acción debe formar parte de una estrategia como país. Una estrategia que, como política de Estado, Bolivia ha empezado a desplegar después de mucho tiempo sin un criterio de unidad y coherencia en el medular asunto de su cara reivindicación marítima. Razonablemente, Fernández considera que, además de exmandatarios y excancilleres, la política de Estado sobre la demanda marítima debería incluir, sin excepciones, a los actores políticos, autoridades e instituciones del tiempo presente. En este sentido, el Gobierno debería tomar nota del interés manifestado por dirigentes de la oposición para hacer conocer sus propios criterios sobre la materia. Mientras más amplia la participación de diversos estamentos de la vida nacional, mayores los aportes y la unidad en torno al tema planteado.
Como parte de la nueva estrategia marítima, incluso a despecho de la prepotencia trasandina, Bolivia debe morigerar el tono de sus referencias y respuestas a Chile para no encrespar más el ambiente y para que no terminen de bloquearse del todo las instancias del diálogo, independientemente del cariz y el curso de otras acciones que se emprendan.
Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra W. y Percy Áñez R.

lunes, 25 de marzo de 2013

que la demanda contra Chile esté ajena a lo coyuntural de una reelección de Evo. Del Granado reitera la demanda de una Política de Estado, al margen de los intereses sectarios del MAS y que cuente con fundamentos múltiples sin incurrir en improvisación


El líder del Movimiento Sin Miedo (MSM), Juan del Granado, dijo este domingo que su partido espera que la demanda marítima que presentará el Gobierno en contra de Chile ante la Corte Internacional de La Haya forme parte de una política de Estado y esté ajena a la coyuntura electoral.

Este sábado el presidente Morales anunció que en próximo días una comisión de su Gobierno se hará presente ante la Corte de la Haya para presentar esta demanda que busca lograr una salida soberana al océano Pacífico.
“Demandamos del Gobierno, en primer lugar, una política de Estado; ojalá que la demanda que se presentará en el curso de las próximas semanas sea expresiva de una política de Estado y, por tanto, esté al margen de intereses coyunturales y ajena a los intereses electorales”, manifestó del Granado, de acuerdo a un comunicado del MSM.
Asimismo, el ex alcalde de La Paz pidió conocer los fundamentos de este recurso, pues recordó que la gestión de Morales concluye en enero de 2015. “El MSM aspira a ser el próximo Gobierno y, por tanto, estamos preocupados porque estemos frente ante una verdadera política de Estado que eventualmente sea seguida por el Gobierno que el Movimiento Sin Miedo pueda encabezar a partir del 2015”, señaló.
Dijo además que espera que la demanda internacional cuente con todos los fundamentos históricos, jurídicos y diplomáticos “suficientes”, ya que “no puede ser una demanda más y no puede incurrirse en un acto de improvisación”.

sábado, 23 de marzo de 2013

tenemos una Política de Estado para el tema del MAR? se pregunta Carlos Mesa y se responde


La decisión del Gobierno de iniciar un juicio internacional a Chile en la Corte Internacional de Justicia, marca un nuevo paso del país en la saga de nuestra demanda marítima.
Una buena parte de la opinión pública nacional cree que Bolivia no ha tenido ni tiene una política de Estado sobre el tema, y que los Gobiernos nacionales han optado por caminos erráticos y frecuentemente contradictorios. ¿Es esto verdad?
El Tratado de 1904, que dividió dramáticamente al país como lo prueba la importante cantidad de votos parlamentarios en su contra, fue el terrible parte aguas histórico en la cuestión del mar boliviano. A partir de su suscripción Bolivia comenzó una política exterior destinada a reparar tamaño error.
En 1910 (Gobierno Villazón-canciller Sánchez Bustamante), Bolivia planteó una vigorosa propuesta basada en una idea que no ha cambiado hasta hoy que decía textualmente: “Bolivia no puede vivir aislada del mar… ahora y siempre, en la medida de sus fuerzas, hará cuanto le sea posible por llegar a poseer por lo menos un puerto sobre el Pacífico”. Propuso entonces que Chile y Perú se avinieran a cederle a Bolivia Tacna y Arica, lo que fue desestimado por ambos.
Pero lo esencial de esa propuesta –norte de nuestra política exterior– es la lógica de no pedir una devolución de todo lo usurpado, optando por un camino viable en el marco de la sensatez, pero con la firmeza de no cejar hasta lograr la solución.
En 1921 (Gobierno Saavedra-canciller Alberto Gutiérrez), particularmente por el empecinamiento de Franz Tamayo, Bolivia planteó ante la Liga de las Naciones la revisión del Tratado de 1904. La demanda no fue admitida.
En 1929, el protocolo secreto del Tratado firmado entre Chile y Perú, mostró con claridad la intención de darle la llave del candado chileno al Perú. La obligación de Chile de consultar a Perú en caso de que un eventual acuerdo con Bolivia cediera territorios antes peruanos. Esta cláusula de mala fe, marcó una exigencia más compleja aún a la estrategia diplomática boliviana.
En 1950 (Gobierno Urriolagoitia-canciller Alberto Ostria), se consolidaron las bases inalterables de la política exterior boliviana. Se propuso a Chile la cesión de una franja territorial al norte de Arica que le diera a Bolivia una salida libre útil y soberana con continuidad territorial. La propuesta se apoyó en la buena disposición para la negociación expresada por el presidente chileno González Videla. La iniciativa que consideraba el uso por parte de Chile de aguas del Titicaca, se frustró ante la rotunda negativa del presidente peruano Odría.
En 1975 (Gobierno Banzer-canciller Alberto Guzmán), Bolivia inició una franca negociación con Chile, sobre las bases del 50, es decir, un corredor con continuidad territorial pegado a la línea de la Concordia (frontera Chile-Perú) hasta el mar al norte de Arica. Chile aceptó esa base para negociar. El acuerdo no se logró por dos razones: El pedido de Chile de una compensación territorial y la respuesta peruana que pretendía un área (precisamente en la costa) de soberanía compartida trinacional.
En 1979 (Presidencia Guevara-canciller Gustavo Fernández), se incorporó un nuevo elemento fundamental al lograr que la OEA emita una resolución que considera que la mediterraneidad boliviana es un tema de interés hemisférico. Es decir, la multilateralización de la demanda marítima. Ese basamento fue tomado por nuestro Gobierno y el canciller Juan Ignacio Siles en 2004 en Monterrey.
En 1987 (Gobierno Paz Estenssoro-canciller Guillermo Bedregal), Chile se avino a negociar con Bolivia sobre la misma línea ya referida del 50 y 75. Si bien la propuesta boliviana tenía algunas variantes menores (tres posibles enclaves por ejemplo), su espíritu era el mismo. Chile dio un rotundo e intempestivo no, sin mayores explicaciones.
Los esfuerzos de Algarve en 2000 (Gobierno Banzer-canciller Javier Murillo) de una agenda abierta que incluyera el mar y de 2006 (Gobierno Morales-canciller David Choquehuanca) de una agenda sin exclusiones (en la que se podía incluir la petición histórica boliviana sobre la soberanía), ratificaron la continuidad de una política nacional.
La decisión del Presidente expresada el 23 de marzo de 2013 de iniciar un juicio a Chile, se fundamenta en dos premisas: Como todos sus antecesores (salvo el traspié de 1921) no menciona el Tratado de 1904 como sujeto de tal proceso. Argumenta sobre el hecho jurídico de que el compromiso unilateral de un país (la decisión documentada que Chile expresó en varias oportunidades de lograr un acuerdo con Bolivia sobre la base de un corredor con soberanía) será la base de tal demanda. Apoyada en ello, Bolivia presentará su alegato ante el Tribunal Internacional de Justicia.
Como puede apreciarse, el país ha desarrollado desde 1910 una política de Estado coherente, seria y realista en la cuestión marítima, que el presidente Morales ratifica.

El autor fue Presidente de la República
http://carlosdmesa.com/
Twitter: @carlosdmesag

como bolivianos apoyamos la salida al Mar. repudio por el aprovechamiento del tema para recuperar puntos en su desprestigiada carrera a la tercera elección. hace todo para utilizar el tema sagrado.


Dos años tuvieron que pasar para concluir con la elaboración de la demanda marítima boliviana que en próximos días será presentada ante la Corte Internacional de La Haya, así lo dio a conocer el presidente Evo Morales en su mensaje por el 23 de marzo, día en que se recuerda la pérdida del Litoral boliviano.
cuando pasaba revista el 14 de febrero. del archivo en La Paz
El jefe de Estado dijo que Bolivia se encuentra “preparada” para acudir a los tribunales internacionales, más aún cuando se ha logrado “materializar” la propuesta jurídica que exige el retorno soberano al océano Pacífico, despojado por Chile tras la invasión de 1879, en la denominada Guerra del Pacífico.
“Hemos hecho un buen trabajo, estamos preparados para acudir a los tribunales internacionales, razón la cual he decidido que en próximos días una comisión viaje a la Haya a presentar la demanda para retornar al mar con soberanía, con la fuerza de la razón y con la calidad de la unidad del pueblo boliviano haremos valer ante el mundo nuestro derecho de tener un acceso soberano al mar”, anunció.
En su discurso desde la plaza Eduardo Abaroa de la ciudad de La Paz, Morales hizo valer la cualidad pacifista de Bolivia, por ello que recurre a métodos de resolución de controversias que están enmarcados en el derecho internacional y que no representan acciones de un “país vengativo” ni tampoco deben ser vistos como "actos inamistosos”.
Destacó asimismo la determinación asumida por la Asamblea Legislativa que en pasados días sancionó la ley que retira la reserva a un artículo del Pacto de Bogotá (1948), lo que allana la vía para la demanda marítima ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
La demanda marítima, mencionó el presidente, es producto de la “actitud engañosa” de los Gobiernos chilenos, que a lo largo de los años han dilatado los esfuerzos por solucionar este conflicto por la vía del diálogo, a la que no se renuncia pese a la demanda internacional.
“Chile a lo largo de la historia ha admitido la tremenda injusticia que ha cometido contra Bolivia y en diferentes ocasiones reconociendo el derecho de nuestro país de tener una salida libre y soberana al océano Pacífico, ha establecido procedimientos de diálogo, lamentablemente los mismos nunca fueron concluidos por la mala fe de los Gobiernos de Chile que han encontrado en la dilación permanente el mejor instrumento para no cumplir su obligación con Bolivia”, expresó.
Pero el discurso del mandatario también se refirió a las acciones y actos que emprende el actual presidente de Chile, Sebastián Piñera, de quien enumeró una serie de contradicciones que se han mostrando en sus declaraciones referidas a este tema.
Entre ellas mencionó la actuación de Piñera en las Naciones Unidas el 2011 cuando dijo que “los tratados son inviolables”, pero en enero de 2013 en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) señaló que “los tratados se pueden perfeccionar”.
Otra contradicción, precisó, se dio en noviembre de 2013 cuando dijo que “Chile hará respetar no solamente sus tratados sino su soberanía con toda la fuerza del mundo”, pero en la Cumbre de la Celac dijo que “la soberanía no se toca, no se negocia, excepto por intereses económicos”.
Por esas declaraciones, Morales manifestó que Chile “muestra una actitud soberbia” que no coincide con un Estado moderno, más al contrario continúa ejerciendo prácticas del pasado.
El presidente concluyó su discurso con una petición a la población boliviana y a la comunidad internacional de apoyar a Bolivia y mostrar unidad en este emprendimiento que busca recuperar el acceso soberano al océano Pacífico.

viernes, 22 de marzo de 2013

personalmente me habría gustado "un documento sobre el Mar como Política de Estado" la explicación de Evo y posterior ratificación de Paz Zamora dejan sabor a poco, pero "algo es algo" y OPINION de congratula del encuentro presidencial

El encuentro de expresidentes democráticos con el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, convocado para analizar el tema marítimo y la demanda que nuestro país tiene, desde hace 134 años, con su vecino Chile para lograr una salida soberana al Pacífico, ha marcado otro paso histórico significativo respecto a la estrategia marítima boliviana.

Un encuentro de esta naturaleza tiene doble significación. Por un lado, demuestra a Chile y a la comunidad internacional que la demanda sobre el mar y el derecho que tiene Bolivia de reclamar lo que le corresponde, su salida soberana a sus costas en el océano Pacifico, como una conjunción de pensamiento y de acciones.

Al respecto, los expresidentes democráticos son representantes de diferentes corrientes de pensamiento político e ideológico, como corresponde a todo sistema democrático y el mandato que ejercieron devino del voto popular. Es decir que su presencia en una reunión para analizar el asunto más sensible que tiene Bolivia, como es el tema marítimo, expresa una representación poblacional genuina e indiscutible del sentimiento de los bolivianos.

Por otra parte, plantea un escenario adecuado para adoptar definiciones en la estrategia marítima boliviana y así se ha hecho cuando los expresidentes decidieron ayer impulsar la demanda marítima de retorno soberano al Pacífico, como una política de Estado.

En esta línea de acción quedan atrás las diferencias ideológicas, partidarias y de gobiernos, para mantener una estrategia ante cualquier gobierno de Chile. La presencia de excancilleres, que acumulan experiencias y conocimiento en materia internacional es también significativa, en momentos en que el asunto marítimo boliviano cobra preponderancia internacional en diferentes foros internacionales.

En este sentido Bolivia muestra coherencia en sus actos relacionados con la demanda marítima y más allá de lo que algunos puedan considerar un efectismo político está el pensamiento de los bolivianos, que se debe expresar en acciones pacíficas pero rigurosas para que la comunidad internacional tome conciencia, cada vez más y de manera progresiva, sobre lo que reclaman los bolivianos como un derecho que no puede ofrecer concesiones circunstanciales ni renunciamientos.

Mientras el presidente Morales, los expresidentes y excancilleres analizaban el asunto marítimo en un escenario de reflexión y unidad, desde Chile alguien daba una coz incomprensible y, nuevamente, contradictoria a las proclamas de diálogo, tantas veces expresadas por sus altos mandatarios y nunca cumplidas por sus gobiernos, desde hace 134 años. 

El ministro chileno del Interior, Andrés Chadwick decía, al referirse al Día del Mar, que se conmemora este sábado 23 de marzo en nuestro país, que “ellos (los bolivianos) celebren lo que quieran celebrar, incluso lo que no tienen”. El jefe de gabinete del presidente chileno, Piñera, parece que con grotesca ironía, expresaba las contradicciones de un Gobierno que ha perdido el rumbo de las negociaciones, del mentado diálogo con Bolivia y cuya política internacional ya es errática y descontrolada.

Este 23 de marzo, más allá del discurso improvisado y ofensivo que La Moneda insiste en difundir de manera mediática y también en circunstancias oficiales, en Bolivia como siempre y ahora mucho más, persiste como algo irrenunciable, fuera de posturas sentimentales, la certidumbre del reclamo sobre un derecho y de una demanda, ante Chile y ante el mundo.

lunes, 11 de marzo de 2013

Gastón Cornejo nos lleva de la mano a la ciudad de Antofagasta (capital del departamento del Litoral boliviano) y recorremos con él hasta llegar al Puente Calama, símbolo de la bolivianidad y nos rendimos ante Eduardo Abaroa héroe defensor del territorio usurpado por el pertinaz invasor

Se aproxima la fecha de la heroicidad cumbre en la historia patria. La inmolación de don Eduardo Abaroa, el 23 de marzo de 1879 en Calama sobre el río Loa. 134 años escuchando y repitiendo el aniversario de este evento tan lejano en el tiempo y en el espacio, desconocido para muchos bolivianos.

Estudiante de La Salle, marchaba bien uniformado sin comprender la esencia de esta heroicidad frustrada en el resultado final de la derrota en el Campo de Tacna sin digerir aún la otra derrota de 1904 en el Congreso, firmada por traidores liberales.

Ya bachiller de humanidades me tocó viajar repetidas veces durante un decenio desde Oruro a Antofagasta en el tren internacional, dos a tres días en cómodo camarote sorteando el Salar de Uyuni, el gélido clima altiplánico y la visión perturbadora de un paisaje lunar con volcanes y serranías desiertas. Ollague, finalmente la aproximación al puerto húmedo y pleno de olores marinos de Antofagasta.

Previo a este paisaje tan caro para los bolivianos, se llegaba a un pueblo tranquilo y limpio denominado Calama. Allá, el tren detenido una hora permitía el tiempo suficiente para dar un vistazo a sus calles, a recorrer sus mercados, a conocer rostros humanos distintos pero aún tallados a la imagen de los nuestros, altiplánicos de origen asiático. Seguían siendo kollas, aymaras. El Hombre de Atacama se perpetuaba.

Esa era la evocación habitual de mis viajes de estudio. Graduado de médico en Santiago logré un puesto de trabajo en una salitrera en el norte grande, al interior de Tal Tal, 500 kilómetros al sur de Antofagasta. Allá fui muy bien recibido en el hospital de la salitrera gracias a los benefactores, los doctores Genaro Mariaca de La Paz y Canelas de Cochabamba, ambos habían sembrado afectos en toda la pampa chilena.

Un día trabajando en el territorio boliviano usurpado, acompañé a un paciente delicado de salud transportándolo hasta el hospital de Antofagasta. Aproveché la estadía para visitar a la familia de una apreciada enfermera, residente en Calama donde gusté de una tarde serena en el oasis glauco de elevados pastizales que llena de brotes aledaños a las orillas del río Loa. Ahí encontré el famoso puente donde cayó mortalmente herido el héroe del Topáter.

Cuanto amor a la cultura chilena pero qué desafecto a su historia de usurpación, latrocinio y despojo con nuestra Bolivia en 1879. En verdad, prepararon adulando a Melgarejo, la invasión territorial 40 años previos, y ejecutaron la violencia apoyados por Inglaterra con la venia de cómplices nacionales accionistas de Huanchaca. Nos dejaron enclaustrados hasta el presente. Con Pinochet minaron nuestras fronteras y, según denuncias fundadas, adelantan hitos en la frontera. 

La línea es imaginaria y tres conscriptos, persiguiendo el contrabando, habrían pasado límites, fueron tomados rehenes; tratados con saña política, finalmente liberados. 

El Gobierno reconoce sus valores y los condecora, quizá desmesuradamente pero es una válida respuesta ante el odio acumulado de las autoridades chilenas actuales.

En la patria, por antipatía al gobernante se ha criticado todo el proceso favoreciendo el discurso hitleriano de Piñera, revelando nuestra desunión. Convoquemos a la unidad nacional en pos de la reivindicación marítima con soberanía y respeto a los derechos usurpados. 

domingo, 3 de marzo de 2013

recomendación a militares. evitar andar provocando a Chile. la Ley de Frontera es harto conocida y vale cuando violan nuestro territorio como cuando soldados o militares violan territorio ajeno. El Deber llama a reflexionar


Con manifestaciones que han rayado en el chauvinismo, finalmente los soldados bolivianos arrestados en Chile retornaron a suelo patrio. Más allá de la feliz conclusión de un incidente que se alargó durante 34 días, conviene realizar algunas reflexiones, siempre con la finalidad de intentar que estos hechos no se vuelvan a repetir. Recordemos que es la segunda vez –en poco tiempo– que miembros de las FFAA cruzaron indebidamente la frontera con Chile. En una primera oportunidad los soldados fueron expulsados directamente, esta vez no sucedió así.
En los dos casos y más allá de las buenas intenciones (combatir el contrabando, se dice) es un hecho que hubo violación de soberanía ajena. Soldados con armas de guerra y uniformes de combate que cruzan un límite internacional pueden llegar a provocar graves inconvenientes, incluyendo represalias militares, algo que felizmente no se produjo. Lo expresado es válido para cualquier parte del escenario mundial y no debemos cegarnos frente a tal realidad. Recordemos que en 2010 con Argentina se tuvo un problema similar en la zona fronteriza de Tarija. Por tanto, los mandos castrenses –y las autoridades políticas de quienes ellos dependen– deberán extremar cuidados para evitar la reiteración de hechos que luego derivan en gratuitos entredichos de múltiple repercusión.
De partida –en el tema específico del momento que ahora nos ocupa– resulta evidente que hubo un mediocre manejo diplomático de la situación. Este mal accionar es válido para la parte nacional y la contraparte chilena. En fin, el tema está superado, hay que darlo por concluido, pero no sin antes meditar sobre lo acontecido.
Un incidente fronterizo de poca monta no tiene por qué vincularse con el tema marítimo ni tampoco provocar exageradas reacciones emocionales lindantes con la pura demagogia, las que se dieron de ambos lados del límite internacional. Ubiquemos la circunstancia en su justo lugar y a otra cosa. La agenda bilateral con Chile es amplia, aunque lo fundamental será el tratamiento de la cuestión marítima. Mientras se intenta recrear un ambiente propicio para futuras charlas o inicios de negociación en torno a esa máxima causa, sugerimos ahora dejar de lado la alharaca y concretar reuniones bilaterales serias vinculadas con temas fronterizos, en especial el tráfico ilegal de bienes, vehículos y estupefacientes. En definitiva, urge lograr entendimientos constructivos con Chile en asuntos vinculados al sector limítrofe evitar provocacion.