Vistas de página en total

domingo, 30 de agosto de 2015

Los Tiempos con firmeza exige reflexión a la hora de tratar el tema del MAR. lo hace por quinta vez y recomienda moderación y cordura en el tratamiento público de tema tan delicado. puntualiza nuestro Editor que la primera recomendación irá bien con el Primer Mandatario que despojándole de sus funciones al vocero se lanza con "vos propia y a veces desorejada" a la palestra. también el Canciller no deja de "meter la pata"

Sin duda, hasta ahora la ejecución de la estrategia diseñada por el Gobierno para recuperar una salida soberana al océano Pacífico ha sido exitosa. Ello, probablemente, por tres razones fundamentales: la conformación de un equipo central altamente especializado, un generalizado apoyo de la ciudadanía y la decisión de no utilizar el tema con fines sectarios o personales.
Sin embargo, en los últimos tiempos hay síntomas preocupantes en algunos niveles del Estado central como la tentación creciente de aprovechar el tema para otros fines y hay una compulsión incontrolable a reaccionar ante toda declaración hecha por personalidades chilenas.
Sobre el primer punto, no hay más que insistir en que el Primer Mandatario instruya en forma insistente que la estrategia marítima está por encima de cualquier interés particular, y que quienes se refieran a ella sean los previamente designados, evitando improvisaciones que sólo hacen daño al proceso y caen en la tentación de la figuración personal.
Sobre el segundo punto, es necesario, por un lado, evaluar la pertinencia o no de responder las declaraciones que realicen sobre nuestra demanda centenaria o sobre nuestros argumentos presentados a la Corte Internacional de Justicia personalidades chilenas. Por el otro, si se considera necesario responder, designar a quien lo deba hacer y los lineamientos generales en que se debe enmarcar la respuesta.
Es decir, en este delicado tema el desafío es sopesar las consecuencias de cada una de las acciones públicas que se realicen sobre la prioridad establecida: el buen éxito de la demanda presentada ante La Haya. Si esta actitud no es la dominante y se da paso a otros intereses o a la improvisación se estará, más bien, perforando la estrategia adoptada.

domingo, 9 de agosto de 2015

El Dia utiliza un adjetivo suave "camorreros" a los que buscan problemas con Chile. ponen en peligro la Seguridad Nacional y especialmente echar por la borda la gestión.


Los analistas más prudentes y conocedores del tema marítimo coinciden que últimamente se han producido muchos aciertos en la demanda marítima, pero ellos mismos creen también que a lo mejor al gobierno se le está yendo la mano con los aires camorristas hacia Chile, algo que no deja de beneficiar al país vecino, que si de algo entiende precisamente es de peleas.

En Bolivia no solo hay espíritus exitistas y conflictivos, sino también electoralistas, que con el tiempo pueden convertirse en una angurria por perpetuarse en el poder que nos puede llevar a cosas peores. 

A algunos podría parecerle descabellado pensar así, pero la historia está llena de casos como el de Leopoldo Fortunato Galtieri, el dictador argentino que tuvo la “brillante” idea de buscarle pleito a Inglaterra, con el único fin de salvar la agonizante dictadura militar. 

Fue la Guerra de las Malvinas de 1982 que terminó en un desastre y centenares de muertos. Algo similar pasó con el bufón ecuatoriano Abdalá Bucaram y su colega Alberto Fujimori, hambrientos de poder y enfrascados en una guerra (Twinza 1995) que pudo llegar lejos pero que afortunadamente no se agravó gracias a la diplomacia internacional. Ya lo dijo alguna vez un mandatario muy conocido: “No hay que jalar tanto la pita”.

lunes, 3 de agosto de 2015

Los Tiempos opina que la política en relación al MAR está acertada cuando plantea relaciones diplomáticas YA, con garantías de encontrar la solución en 5 años y pidiéndole a la Presidenta presentarse juntos en Roma para pedir la garantía de Francisco en el acuerdo.

La semana pasada, el Presidente del Estado ha hecho un planteamiento muy concreto a Chile: restablecer relaciones diplomáticas entre ambos países con el compromiso de iniciar de inmediato negociaciones para que Bolivia recupere una salida soberana al Pacífico en un plazo de cinco años, teniendo como garante de ellas al papa Francisco, e invitó a su colega chilena a viajar al Vaticano para presentar en forma conjunta este pedido.
Una vez más, las autoridades chilenas no han sabido reaccionar. Comenzaron con un funcionario de tercer nivel sosteniendo que Chile no reanudaría relaciones diplomáticas con condiciones, y a las pocas horas y en similar sentido, habló su Ministro de Relaciones Exteriores, otra vez distorsionando absolutamente la propuesta presidencial, al, nuevamente, mentir sobre el contenido de nuestra demanda ante la Corte Internacional de Justicia.
Ante esas reacciones, el Presidente del Estado ha explicado que habiendo sido el fracaso de las negociaciones sobre este tema lo que condujo a la ruptura de relaciones diplomáticas con Chile en la década de los 70, correspondía, en consecuencia, poner el tema en el tapete.
Se trata, sin duda, de un sólido argumento y, al mismo tiempo, de una nueva oportunidad para que ambos países puedan alcanzar un estado de relacionamiento pleno, aspecto que, como también ha sostenido el Presidente, ayudaría a que ambos países se desarrollen más dado que hay muchos factores complementarios entre ambos. De hecho, es necesario aclarar que lo que no hay entre ambos países son relaciones diplomáticas, porque existen las de nivel consular, comerciales, culturales, migratorias que, por lo demás, son muy intensas.
Obviamente no se trata de unas negociaciones fáciles. Hay muchos obstáculos que vencer, particularmente los relativos a sentimientos patrióticos. Pero, a estas alturas de la historia es necesario cambiar de visiones y comprender que los desafíos que nos lanza el nuevo sistema internacional pasan, para poder ser recogidos, por alianzas sólidas de integración, y está claro --y lo mas importante, lo está para un número cada vez más grande de países-- que en nuestra región un obstáculo para esos procesos de integración es la irresuelta demanda marítima del país.
En este escenario es preciso insistir en que la estrategia boliviana para recuperar una salida soberana al Pacífico pasa por una demanda básica de diálogo con Chile. Así ha sido planteado ante la Corte Internacional de Justicia, para que dictamine que Chile debe dialogar de buena fe con Bolivia sobre el tema; así se ha ratificado con la propuesta de reanudar relaciones diplomáticas con el vecino país. Y ello, además, en sintonía con la exhortación papal a “dialogar, dialogar, dialogar” para resolver los conflictos entre naciones.
Sin desconocer que se puede pecar de optimismo, se puede afirmar que la estrategia que se está siguiendo para resolver nuestra demanda de volver a tener una salida soberana al Pacífico está demostrando ser correcta. Y es precisamente por este convencimiento que no habrá que cansarse de pedir, particularmente a los actores políticos, no utilizar este tema con fines internos, así como exhortar a que el conjunto de nuestra política externa se subordine a esta estrategia.