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domingo, 5 de julio de 2015

columnista de LTD nos muestra que las encuestas sobre el MAR, el juicio en La Haya, y la Reivindicación van parejos y que de falla Holanda a favor de Bolivia, no significará necesariamente una victoria que el MAS querrá mostrar como suya para factibilizar la cuarta elección de Evo, sino simplemente que la CIJ afmite que el caso pudiera ser de su estudio y consideración

He leído con atención los resultados de las encuestas respecto a si la gente aprobaría una modificación a la Constitución para que el presidente Morales se pueda reelegir. La empresa Captura Consulting señala que un 58,8% de los bolivianos está en contra de una reelección del Presi, según otra encuesta de Mercados y Muestras SRL un 51% de la población votaría en contra de una reforma de la Constitución. No debemos olvidarnos que conforme a lo establecido en nuestra Carta Magna no es posible una reforma que permita a Evo re postularse a una re elección sin un re ferendo aprobatorio.
Pero también la empresa Captura Consulting ha re velado que la población percibe que el presi Evo Morales estaría re usando la demanda marítima ante la Corte Internacional de Justicia para re buscar su re elección, asimismo re vela que la población boliviana tiene la re esperanza de volver al océano Pacífico por medio de un fallo re favorable a Bolivia en la Corte Internacional de Justicia de Justicia de La Haya.
Sobre la re elección del Presi no tengo mucho que decir, más que creo en el principio de alternancia como un eje básico de las democracias. Sobre si el Presi usa la demanda marítima para su re elección, pues es re obvio que si. Empezando por Evo terminado en Heraldo Muñoz, es obvio que en Chile Muñoz se lanzaría a candidato a Presidente si la Corte fallara a favor de Chile.
Pero sobre el último tema, el que la población boliviana tenga esperanzas de que un fallo de la Corte Internacional de Justicia le permitirá a Bolivia volver al océano Pacífico, sobre este tema yo creo que los medios de comunicación deben empezar a hablar y a debatir. Primero porque un fallo favorable de la Corte no logrará esto. Es decir si la Corte le da la razón a la demanda boliviana no tendremos mar al día siguiente del fallo. Segundo porque si las encuestas siguen así podrían estar sembrando una idea incorrecta de la demanda que Bolivia ha planteado ante la Corte Internacional de Justicia y a la vez generando expectativas falsas.
Bolivia ha solicitado a la Corte que declare que Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia un acceso soberano al mar. Si la Corte fallará a favor de Bolivia, sólo y únicamente declararía esta obligación de Chile. Faltaría saber si Chile quiere sentarse fácilmente a negociar. En el supuesto de que Chile aceptara negociar con Bolivia tampoco habría mar al día siguiente. Bolivia y Chile tendrían que re emprender sus relaciones bilaterales nombrando mutuamente embajadores y creando equipos negociadores que coadyuven en el tema. Asimismo Bolivia y Chile tendrán que crear una muy buena atmósfera de diálogo y negociación de buena fe, de no hacerlo así cualquier acercamiento fracasaría. Es muy posible que de esta negociación emerjan soluciones a la mediterraneidad de Bolivia y es muy posible que muchas de ellas tengan que pasar por un referéndum de aceptación por parte de la población en ambos países. Los medios deben procurar una población correctamente informada y capaz de tomar una decisión con madurez y no infantilmente movilizada.
El primer reto de una correcta información por parte de los medios será puesta a prueba en la información que darán sobre la resolución de la Corte respecto del incidente de incompetencia que presentó Chile.
Es seguro que la Corte se declarará competente y es seguro que Bolivia lo vivirá como una fiesta, tal como cuando clasificó al Mundial. Estará en manos de los medios de comunicación explicar que esta resolución no ha dado el triunfo a Bolivia y que sólo ha establecido que la Corte es competente para conocer el caso presentado por Bolivia.

El autor es abogado internacionalista.

jueves, 11 de junio de 2015


Carlos Mesa muy claro:

que Evo continúe o no en el Gobierno la causa del mar debe proseguir. reitera su independencia de criterio y su apoyo a la Democracia


El portavoz de la causa marítima de Bolivia, Carlos Mesa Gisbert, manifestó que una de las claves del éxito de la actual demanda marítima fue evitar que se convierta en una bandera política. En ese sentido, reiteró que la continuidad o no del presidente Evo Morales al frente del Gobierno debe ser un asunto diferenciado de la causa marítima y que así debería mantenerse en el futuro.


Realizados los alegatos correspondientes de Chile y Bolivia ante el Tribunal de La Haya en mayo, el expresidente dijo que la demanda marítima es una causa que trasciende las gestiones de gobierno y que por lo tanto tiene que ser considerada como una política de Estado.

"Creo que un elemento clave fue que el presidente Morales, algo que no ocurrió en otros casos, ha planteado este tema como una política de Estado. Que el presidente Morales continúe o no en el Gobierno es una situación al margen de la demanda marítima y así debe mantenerse", señaló Mesa en una entrevista ofrecida al programa "No Mentiras" de la red PAT este lunes.

"Podemos discutir, apoyar o tener una opinión acerca de que el presidente continúe en el mando, pero creemos que el trabajo del presidente Morales es extraordinario, algo que debemos subrayarlo porque no hubiera sido posible sin la valentía del presidente de encarar un juicio internacional que parecía imposible y que se encontró en el camino jurídico, la ruta adecuada" aseguró.

INDEPENDENCIA Al ser consultado sobre otros temas de coyuntura, Mesa reafirmó su independencia de criterio a pesar de cumplir una función vinculada con el actual Gobierno. "Uno no puede hipotecar su conciencia, y cuando el presidente me invitó al equipo, lo hizo sabiendo que tengo diferencias de pensamiento con él. Yo debo ser respetuoso pero eso no quiere decir que yo no tenga un pensamiento propio sobre ciertas cosas vinculadas a la política, a mi concepción de la democracia algo que no choca con mi convicción irreductible de apoyo al presidente, al Estado boliviano y a la causa marítima", argumentó.

Mesa se ha expresado varias veces a contracorriente con respecto a las posiciones del oficialismo. Defendió a los 228 candidatos de la oposición inhabilitados en el Beni y planteó su respaldo a la alcaldesa electa de El Alto, Soledad Chapetón.

sábado, 23 de mayo de 2015

interesante creación ficticia de lo que sucederá en Japón, cuando Hidashi Owada, para entonces de 90 termine su tiempo de Juez en la Corte Internacional de Justicia...qué genialidad!

crónica fictiva es lo que ofrece Carlos Antonio Carrasco 

LA MASCARA JAPONESA

publicada en La Razón enviado especial en La Haya, Holanda.




Cuando el 6 de febrero de 2021 el mandato del magistrado japonés en la CIJ llegue a su término, Hidashi Owada festejará sus 90 años de edad y regresará de inmediato a Tokio, donde su hija Masako, esposa del príncipe heredero Naruhito, probablemente ya sea emperatriz. Entonces sin duda recordará su paso por la vida con un rosario de éxitos: joven abogado, embajador en Moscú, en París, en Naciones Unidas (presidente del Consejo de Seguridad), profesor, ministro, autor, juez y presidente de la Corte Internacional de Justicia (2009-2012). En tanto que en La Paz, Evo Morales estará ejerciendo su cuarto mandato presidencial, atento al fallo de la CIJ acerca de su decisión final en el litigio contra Chile, por el “acceso soberano al mar” que ese tribunal estuvo considerando en los últimos cinco años.
A su vez Owada, enfundado en su yutaka, sacará de su bolsillo un papelillo y leerá una vez más la pregunta que formuló en la CIJ el 8 de mayo de 2015: “En el transcurso de los procedimientos orales y los documentos presentados por ambas partes, tanto la solicitante como la respondiente se han referido o utilizado la expresión ‘acceso soberano al mar’. Éste no es un término reconocido en el derecho internacional y, ambas partes, sin embargo, han utilizado esta expresión cuando describían o bien su propia posición o se referían a la posición de la parte contraria. Agradecería mucho a ambas partes que tengan a bien definir el sentido de ese término tal como ellas lo entienden y también que tengan a bien explicarnos el contenido específico de ese término tal como ellas lo utilizan para determinar sus posiciones sobre la cuestión de competencia de la Corte Internacional de Justicia”.
El anciano jurista ya no recordará si algún colega suyo le sugirió o inspiró esa interrogante que provocó respuestas disímiles de Bolivia y de Chile, así como un debate interno e intermitente en la propia CIJ por más de un lustro. En todo caso, durante el ritual del five o’clock tea, en esa desordenada lluvia de ideas que animaban los diez y seis jueces presentes, se asociaba su pregunta con la que anteriormente había formulado su colega y amigo Christopher Greenwood: “En qué fecha se concluyó un acuerdo respecto a la negociación relativa al acceso soberano al mar (...)”.
Era el mismo juez británico quien fue apartado del caso Perú vs. Chile por haber servido antes al país demandado, y así surgió la duda: ¿acaso no debía haberse repetido igual objeción cuando los bolivianos litigaban con los chilenos?
Bolivia, oportunamente, habría hecho conocer su preocupación. Pero los artículos 17 y 24  del Estatuto de ese tribunal internacional blindan a los magistrados cuestionados de cualquier posibilidad de recusación, salvo si es de motu proprio (cuando éstos se automarginan del proceso). A todo señor, todo honor: el agente boliviano, como siempre, cumplió puntualmente su función, pero amparado en los procedimientos vigentes, Greenwood se atrincheró en su poltrona.
Hidashi Owada sonreirá socarronamente rememorando su incursión en el pleito entre esas lejanas naciones andinas, y contemplará una vez más el cuadro de Utagawa Hiroshige, donde se dibuja una de las 53 estaciones del camino a Tokaidó y, moviendo la cabeza, seguirá sin comprender el empeño boliviano de salir al mar, mientras él goza sus últimos días, rodeado de agua salada, en una de las 7.000 islas del archipiélago japonés.





domingo, 17 de mayo de 2015

Impedir el mal uso del tema marítimo recomienda LTD, no obstante el Vice García sentencia que la estrategia será exitosa sólo sila conduce Evo, el anuncio de su tercera reelección. Desatinada declaración que da pie a ser interpretada por Chile, como "maniobra" para eternizar al Régimen. "Síndrome banzerista" el mal uso del tema del Mar para el populsimo

Es de esperar que el Primer Mandatario mantenga su posición original e impida que se haga mal uso de esta importante estrategia marítima. Si este es el caso, debería pronunciarse sobre lo dicho por el Vicepresidente
Parece que es oportuno recordar la exhortación que ha hecho en forma reiterativa el Presidente del Estado para que no se utilice el tema de la estrategia adoptada por el gobierno para obligar a Chile a negociar una salida soberana al océano Pacífico, con fines de política interna. Salvo alguna excepción de algunos funcionarios de su gobierno ansiosos por “aparecer en la fotografía” y un dislate cometido por algún excandidato presidencial, tanto el propio mandatario como los operadores políticos han aceptado ese pedido, lo que ha ayudado, sin duda, a que haya un alineamiento masivo detrás de la estrategia que tiene muy pocos precedentes en la vida del país.
Sin embargo, el Vicepresidente del Estado ha desoído esa exhortación al declarar en forma sorpresiva que la estrategia del gobierno será exitosa sólo si la conduce hasta su fin el Presidente del Estado, lo que incluye, si es necesario, su tercera reelección consecutiva.
Se trata de una desatinada declaración en momentos en que el proceso que se sigue ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) se encuentra en una etapa delicada. Y la declaración vicepresidencial puede dar pie a que en Chile sus autoridades ataquen la estrategia del país tratando de deslegitimarla con el argumento de que ésta sólo responde a intereses sectarios de política interna, como, lamentablemente sucedió en otros procesos de negociación.
En ese marco, conviene recordar la experiencia de la dictadura banzerista. Con el padrinazgo de la dictadura brasileña, los entonces dictadores de Bolivia y Chile decidieron reanudar relaciones diplomáticas e impulsar un proceso de negociación con miras a que Bolivia obtenga una franja soberana de acceso al océano Pacífico. En ese contexto, el gobierno de entonces convocó a un encuentro de “notables” en Cochabamba para hablar sobre el tema y manipular para que a su conclusión de emita un manifiesto de apoyo a la negociación y pedir a las Fuerzas Armadas mantenerse en el poder bajo la conducción del general Hugo Banzer Suárez hasta la conclusión de las negociaciones, porque esa sería la única manera de que aquélla sea exitosa.
Los verdaderos notables de ese encuentro no aceptaron la maniobra, y el costo fue su inmediato exilio cuando se trataba de dirigentes políticos y acoso a quienes no lo eran. Como cuenta la historia, la negociación terminó en un fracaso y nuevamente, por interés político del dictador, se rompieron las relaciones diplomáticas y se dejó espacio para que Chile se muestre como un país dispuesto a negociar frente a unas autoridades bolivianas que defendían sus intereses sectarios.
Es de esperar que el Primer Mandatario mantenga su posición original e impida que se haga mal uso de esta importante estrategia marítima. Si este es el caso, debería pronunciarse sobre lo dicho por el Vicepresidente (y que ya ha recibido el apoyo de algunos dirigentes de tercer nivel del MAS), dando una clara señal de que esta estrategia seguirá siendo considerada por encima de los intereses político-sectarios.
Siempre es conveniente recordar la historia, pero hacerlo para aprender de ella.

lunes, 11 de mayo de 2015

aunque "todos o casi todos" dan por bien hecha la tarea de la numerosa delegación a La Haya, Humberto Vacaflor opina que hay cosas que observar...y que no todo ha sido perfecto..

El vocero Carlos Mesa dice que no hay duda: el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya será favorable, es decir que se declarará competente para atender el caso y que pronto Chile tendrá que abrir negociaciones sobre un acceso soberano para Bolivia.

Aunque esa eventualidad está preñada de dudas porque, en este caso también se da aquello que en inglés se llama “it takes two to tango”, sería un triunfo para Bolivia, para lo que pueda servir.

Mientras tanto, sería bueno revisar lo hecho en La Haya y observar que la delegación no estuvo preparada para el desafío. Aquí no entra en consideración si se trató de muchos neoliberales y pocos masistas, sino de la eficiencia demostrada por todos ellos.

¿Qué pasó con el abogado estrella de la representación boliviana, Alain Vaughn Lowe? ¿Cuándo renunció a esa función? Los demás abogados que defendieron la causa boliviana no tenían la estatura del desertor. Después se supo que se fue a trabajar para Ecuador en un juicio con la Exxon.

Otro tema. Incluso un abogado que va a Sucre para defender un caso sabe que, para comenzar, debe enterarse de quiénes son los jueces. Una previsión de ese tipo hubiera permitido, en La Haya, enterarse que el juez Christopher Greenwood asesoró a Chile en el pleito sobre soberanía marítima con Perú, por lo que había que recusarlo, como el propio Evo Morales dijo desde aquí, aunque un poco tarde, cuando ya el juez había hecho lo que hizo.

Tan bien hicieron los chilenos su trabajo en ese sentido que lograron que dos jueces hagan preguntas que pusieron a la causa boliviana en figurillas. ¡Dos jueces de La Haya haciendo preguntas favorables a Chile! La delegación chilena hizo un trabajo eficiente.

No era un show lo de La Haya. No era necesario hacer publicaciones ni videos, ni discursos, ni espectáculo: había que estar preparados para actuar ante una corte. Era una cuestión de abogados, preferiblemente con buen criterio y ubicados sobre lo que debían hacer.

El presidente Evo Morales está pesimista. Se da por derrotado en este frente. Y habla de otras opciones. Para esa eventualidad habrá que estar mejor preparados. Tanta expectativa, tantas ilusiones creadas, tantos problemas postergados, tantos escándalos y fraudes encubiertos, hubieran merecido un mejor desempeño en La Haya.
Vacaflor.obolog.com

domingo, 10 de mayo de 2015

convencido de "la excelencia de la actuación de Bolivia en los alegatos Carlos Mesa escribe su columna con el relato de la actuación judicial en la CIJ. la respuesta la capciosa pregunta chilena sirvió para detallar las veces que Chile prometió la salida"soberana al Mar"

Con el cabello gris, como una pequeña corona, los gestos enérgicos y la mirada clara, Monique Chemilier expresa la pasión. Payam Akhaban, con su pronunciación modulada y perfecta, y Matías Forteau, y sus pausas exactas, transmiten una tranquila seguridad. Antonio Remiro es sinónimo de solidez argumental. Finalmente, nuestro Agente Eduardo Rodríguez marca la sobriedad necesaria. Los cinco, a nombre de diez millones de bolivianos, condujeron un alegato cuya consistencia nos enorgullece a todos.
Por fin lo vimos. Chile explicando al mundo el porqué se niega a dialogar con Bolivia. Lo que sus autoridades habían tratado de evitar en un siglo, se produjo.
El tema crucial de la demanda preliminar de incompetencia de Chile era establecer el verdadero objeto de la demanda. En este punto colocaron los abogados chilenos, con la esforzada ayuda del Juez Greenwood, toda su magra artillería argumental. Las tres primeras horas de su presentación giraron en una rueda sin fin en torno al tratado de 1904, la idea de que el tratado es el alfa y el omega de la relación bilateral con Bolivia y, especialmente, la puerta definitivamente cerrada de las controversias entre ambos países. No fue suficiente, no fue siquiera un elemento que pudiera fijarse con alguna claridad a efectos de defender sus razones básicas.
El alegato boliviano destruyó las columnas de sustentación de Chile. Si, en efecto, el tratado fue el punto final de toda cuestión pendiente, cómo se explica la sucesión –el verdadero rosario– de compromisos que unilateral o bilateralmente hizo Chile desde 1920 hasta el primer gobierno de Bachelet (no es ocioso recordar que la Agenda de los 13 puntos expresaba también un compromiso de iniciar una negociación sobre el enclaustramiento forzado de Bolivia). Más aún, si nada había ya que dirimir con Bolivia, ¿por qué Chile introdujo la cláusula de consulta al Perú en el tratado de 1929?
Quedaba claro que la larga explicación sobre los alcances del artículo VI del pacto de Bogotá que impiden a la CIJ asumir competencia en controversias resueltas antes de 1948, tampoco se sostenía. Había que entender que era imprescindible un cambio de eje. El verdadero objeto de la controversia no es el tratado de 1904, sino los compromisos de Chile que se obligó a negociar con Bolivia para otorgarle una salida soberana al océano Pacífico.
La idea de los actos unilaterales de los Estados fue reforzada por el Dr. Akhaban, quien le dio su verdadero sentido jurídico. De lo que aquí hablamos, dijo, es de un Pacto de Contrahendo cuya definición es inequívoca: dos Estados se obligan entre sí para llevar a cabo negociaciones que den como resultado un contrato futuro, obligación que no puede romperse unilateralmente. Por si fuera poco, queda claro en este tipo de pactos, que el único obligado a su cumplimiento es el oferente, es decir Chile, quien en reiteradas oportunidades se comprometió a iniciar una negociación para otorgarnos una salida soberana al mar.
El juez británico abrió el suspenso al cerrarse el alegato boliviano con una pregunta que parecía demoledora: “¿en qué fecha mantiene Bolivia que se concluyó un acuerdo respecto de la negociación relativa al acceso soberano?”
Fue la palanca que pretendió usar Chile, palanca que condujo a sus abogados a vulnerar las reglas implacables de la Corte, no tocar en una demanda preliminar asuntos referidos al fondo de la cuestión. Su letrado Wordsworth dedicó toda su intervención, igual que el Dr. Dupuy, a intentar demostrar, entrando en detalles, que los documentos enviados por Chile, o los suscritos entre ambas naciones como notas, memorándum o cartas, no tenían el carácter de compromisos que pudiesen entenderse como actos unilaterales o expresiones de un Pacto de Contrahendo. Inútil esfuerzo.
Nuestros abogados habían desgranado con paciencia y detalle, no una, sino varias fechas, porque es evidente que Chile no se comprometió una vez, sino casi una decena de veces desde 1920. Lo que parecía una roca en el camino, fue en realidad una gran oportunidad para que nuestro equipo jurídico reafirmase lo básico, el verdadero objeto de la controversia.
Le tocó a Akhaban responder lo evidente. No hay posibilidad alguna de entender torcidamente los compromisos chilenos. Con una sola de las cuentas del citado rosario es suficiente. Textualmente el compromiso firmado por Chile reza: Chile acepta iniciar una negociación con Bolivia para otorgarle una salida soberana al Océano Pacífico” ...pero fueron todos, no sólo uno lo que afirma ese compromiso inequívoco no cumplido.
Bolivia ha dado esta semana uno de los pasos más significativos de su historia internacional. Paso que le hace un homenaje a su pasado diplomático. Estos alegatos ante la máxima instancia jurídica del planeta, hubiesen sido imposibles sin el esfuerzo sostenido desde 1910 por presidentes, ministros y embajadores bolivianos, sin el esfuerzo de una cancillería que hizo un trabajo sostenido y paciente que construyó un sólido edificio, éste que ha permitido desarrollar la causa, alimentarla de argumentos y demostrar que esa diplomacia condujo a Chile a aceptar que había un tema pendiente y que el tratado no resolvió la cuestión vital de nuestra soberanía sobre el Pacífico. Es también producto de la valentía y convicción del Presidente del Estado y todo el equipo que, como parte de un esfuerzo nacional, ha dedicado lo mejor de sí desde 2011 hasta hoy para consolidar unos alegatos que nos permiten el sereno optimismo.
Cualquiera que sea el fallo de la CIJ –y nuestra convicción más íntima es que será favorable a Bolivia– el camino seguido hasta hoy nos permite, sin duda alguna, sentir la íntima satisfacción de formar parte de un equipo que creyó y cree en la solidez de nuestra causa y que espera actuar en el fondo de ella, cuyo meollo probado en esta fase, volverá a debatirse en La Haya en un futuro próximo.

El autor fue presidente de la República

sábado, 9 de mayo de 2015

Carlos Antonio publica en La Razón, crónica personal sobre "la arremetida de Chile" con pretensiones de desbaratar la límpida actuación de Bolivia replicando al vecino. crónica que complementa el informe que publicaremos, algo más formal y referido al acto de la Corte en La Haya.

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Antonio Carrasco / La Haya
03:51 / 08 de mayo de 2015


El segundo turno de Chile en el litigio que enfrenta con Bolivia estuvo dominado subconscientemente por la inquietud de la súbita crisis de gabinete anunciada en la madrugada. Se observó que, esta vez, el destino chileno se confió plenamente a los abogados extranjeros que comenzaron con la palabra ponderada del inglés.
Samuel Wordsworth, cuya blanca peluca acompañaba el compás de su flemática oratoria en ligero contrapunto, cumplió el encargo de sus auspiciadores, tratando —con desgano— de martillar la idea que los documentos aludidos por Bolivia como “obligaciones paralelas” al Tratado de 1904, no eran tales puesto que no consignaban de manera expresa la negociación de un acceso soberano al Pacífico. Recorrió una a una las pruebas presentadas por Bolivia, remarcando que las conversaciones no resueltas no pueden sustituir “la santidad de los tratados”. Llegó a decir que Bolivia estaría “tirando argumentos como anzuelos al aire”, esperando que la Corte agarre alguno de ellos.
Le siguió en el atril su paisano Daniel Bethlehem, quien oficiosamente se prestó a responder la pregunta lanzada a Bolivia, por el también británico juez Christopher Greenwood acerca de “en qué fecha Bolivia mantiene que fue concluido un acuerdo para negociar un acceso soberano”. Sus precisas respuestas hacen presumir que ya las tenía preparadas antes que la interrogante fuese formulada. Sostuvo que ninguna de ellas podría considerarse como un pactum de contrhaendo. Además, restó valor a las numerosas resoluciones de la OEA, juzgando que éstas no tenían fuerza vinculante en las relaciones bilaterales.
El veterano profesor francés Pierre-Marie Dupuy recuperó sus bríos, notoriamente apagados en su primera presentación, para volver a referirse a la pregunta de marras, al afirmar que se ignora cuándo y dónde se concluyó la negociación para el acceso soberano. Tampoco se sabe —dijo— el decurso hacia la “fase de cristalización” de la misma. Fustigó, no sin sorna, el intento de Bolivia de desdoblamiento del Tratado de 1904, en “obligaciones paralelas”. Criticó la reserva boliviana al artículo 6° del Pacto de Bogotá y el levantamiento de su reserva tan solo dos semanas antes de presentar la demanda ante la CIJ.
Sorpresivamente, una figura asiática con manifiesto sobrepeso ocupó la tribuna: era el profesor coreano-americano Harold Koh, exconsejero jurídico del presidente estadounidense, Barack Obama. Su misión específica fue alarmar a la CIJ sobre las posibles funestas consecuencias que tendría un fallo que declare su competencia para juzgar este caso. Opinó por ubicar este tipo de diferendos en el ámbito diplomático y no apelar a comparecencia ante la Corte de las partes en conflicto. Advirtió que si la CIJ ignora el artículo 6°, Bolivia, que tuvo enfrentamientos con sus cuatro vecinos, se sentiría estimulada de revisar sus límites. Paralelamente —dijo— otros países podrían acudir a la CIJ con iguales propósitos, desestabilizando una arquitectura legal laboriosamente lograda en la región.
FINAL. Al terminar la agitada jornada, conversé amigablemente con este afamado jurista y le manifesté que dada su nacionalidad americana, uno tenía curiosidad por conocer cuál era su motivación para lanzar semejante amenaza. Su reacción fue lacónica: “No coments”. El agente Felipe Bulnes cerró el turno chileno, con frases corteses de circunstancia pero insistiendo en que la CIJ debería declararse incompetente.
Crisis chilena rebotó en la CIJ
Carlos Antonio Carrasco n La camaradería inevitable entre bolivianos y chilenos, ubicados en la sala de prensa del Palacio de la Paz, rompió el tedio de esperar la noticia entre bromas, recuento de anécdotas y conjeturas varias. Sin embargo, el inesperado despido de los ministros del gabinete chileno puso a la presidenta Michelle Bachelet al centro de las novedades del día. Heraldo Muñoz, un tambaleante canciller, se encerró en su suite del Hotel Hilton hasta aparecer en las puertas de la CIJ, frente a la nutrida batería de periodistas y camarógrafos chilenos, una vez que la diferencia horaria con Santiago le permitió asegurarse de la ratificación en su cargo. Luego, sonriente, enfrentó a las cámaras para soslayar la pregunta y decir que era la presidenta Bachelet quien decidiría de su destino.
AJETREOS. Cuando la televisión chilena buscó la opinión boliviana acerca de la crisis, respondí: “Si hay alguien que tiene pega asegurada por los próximos cinco años, ellos son Heraldo Muñoz y David Choquehuanca, porque no se cambia capitán del barco en plena travesía”. Con ello, obviamente implicaba que la Corte de La Haya, se declararía competente para conocer la demanda boliviana.
Tras este inicio ajetreado, se comunicó una inédita ordenanza que nos esperaba en el Palacio de la Paz: fotógrafos y camarógrafos, solo permanecerían diez minutos en sala y luego deberían desalojar el recinto y acomodarse en los jardines. ¿La razón no revelada? La masiva irrupción de los medios chilenos (35 periodistas y diez cadenas de televisión) abrumaba a la presencia boliviana y en equidad, la CIJ no deseaba esa asimetría injusta en su casa.

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