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martes, 20 de junio de 2017

a corresponde a nuestra Cancillería una respuesta meticulosa al alegato de Chile en el seno de la OEA. alegato serio, punto por punto para no desbaratar el accionar de nuestro Gobiero que hasta ahora está quedando malparado en detrimento de una relación que debe ser clara, diáfana, transparente con apego en la verdad y el Estado de Derecho. será posible?



Canciller de Chile en la OEA: “Hemos desenmascarado la propaganda comunicacional boliviana”



lunes, 5 de junio de 2017

pese a las protestas de la oposición Evo se pasea por el mundo. de Cobija voló a Caracas para ver a Maduro y de allí a Nueva York para estar en la Asamblea de la Onu también presidirá el Consejo de Seguridad cuya presidencia durante un mes, por orden alfabético le toca a Bolivia.


El presidente durante su intervención en la Conferencia de Océanos del organismo internacional. (Imagen de Diego Pary)
El presidente durante su intervención en la Conferencia de Océanos del organismo internacional. (Imagen de Diego Pary)

Bolivia aboga por acceso al mar en la ONU


El presidente Evo Morales abogó este lunes por un acceso "real y soberano" al mar para los 32 países sin litoral. Explicó el litigio marítimo que existe contra Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya y concluyó señalando que se debe recuperar esa cualidad para los pueblos.

Durante la Conferencia sobre mares y océanos de Naciones Unidas, resaltó la necesidad de garantizar un "derecho humano al mar", afirmando que "no solo se debe contemplar un acceso sin restricciones al libre acceso a los recursos sino también un acceso real y soberano, incluso para los países enclaustrados".

Durante la primera parte de su discurso, Morales reflexionó sobre el grave daño que sufren los océanos por la explotación desmedida de sus recursos. Utilizó datos de las ONU para anticipar que en 2050 habrá más plástico que peces en los océanos

"Existen tres grandes amenazas para los océanos del mundo: la contaminación, la excesiva explotación de sus recursos y la alteración del habitad marino", agregó, indicando que "el actual modo de producción capitalista es la peor amenaza a la humanidad, a la Madre Tierra y por lo tanto para los océanos". 

Morales sostuvo que "en Bolivia firmamos que los mares son de y para los pueblos", a tiempo de explicar los elementos de la demanda contra Chile, que busca un diálogo de "buena fe" para recuperar una salida soberana al Pacífico. 

"Bolivia es un país de paz que cree en el diálogo, por eso acudimos a La Haya con nuestra demanda marítima (...) Nuestro acceso al mar se ha convertido en un negocio rentable para empresas privadas en los puertos", aseveró el Jefe de Estado.

Enfatizó que "Bolivia es un país que ha sido privado del acceso al mar, por una invasión injusta" y que producto de eso debe pagar 23.2 por ciento más para llevar a puertos sus exportaciones. Lamentó los frecuentes paros en la Aduana Chilena y reiteró que la última protesta generó un perjuicio de unos 200 millones de dólares para el país. 

jueves, 1 de junio de 2017

la ley de la gravedad es inexhorable y que bajen es incontrovertible, se refiere Karen Arauz a los ladinos que continúan con el tira y afloja si a Chile se refiere, a los 9 deteidos y los temas de transporte y de perjuicios. no ayudan ni los cientos de canchitas para futboll de salón, ni los monumentos o museos del culto a las personas, ni los palacios. esfuerzos para construir en ILO o puerto Rosario no se advierten, es que no dan votos.


A PURO AUTOGOL

Nunca, los diversos partidos que hemos disputado con Chile han estado plagados de tantos autogoles.  Las cosas con nuestros vecinos, por momentos  toman cariz de pleitos de conventillo, desagradables discusiones dependiendo del desequilibrio hormonal que de un lado y de otro, aqueje a los voceros de ambos equipos.

Hay circunstancias, en que no solo hablan exaltados  los titulares, sino que intervienen con una ignorancia absoluta del  reglamento, los postergados suplentes desde el banquillo, sino, también cualquiera que subido a la nube, se cree con la solvencia indispensable para exponer sus puntos de vista como si fuera un verdadero experto. El resultado, autogoles que devienen en verdaderos pleitos.

Luego de la presentación ante el Tribunal de La Haya, Bolivia no ha parado de hacerlo. Para algunos que observamos, es incomprensible la belicosidad de las posiciones, si a lo que aspiramos en que se nos dé la razón y Chile sea obligado a sentarse a dialogar para lograr una salida soberana al Pacífico. Todos entendemos que un triunfo pueda significar tener que bailar con el más feo, pero nada bueno puede traer, recordarle día por medio lo desagradable que nos resulta. No hay más, si vamos a intervenir en el baile de gala, nuestro único acompañante será ese abominable ser. Y lo único que lograremos siendo tan pendencieros, es que no pare de pisarnos los pies durante el tiempo que dure el vals.

Los autogoles, provocan daños colaterales. Y nada se consigue pretender demostrarle a los árbitros, que esos autogoles en realidad fueron provocados por el contrincante. La huelga de aduaneros, no ha sido ordenado por el gobierno chileno con el exclusivo objeto de hacerle daño a la boyante economía nacional.  Ni tampoco es la envidia que los corroe. Allá como acá y en todo lado, los gremios toman decisiones reivindicativas de sus derechos, sin importarles mayormente, quienes más se puedan ver afectados. Esa extraña Fejuve que con un puñado de vecinos, bloquean las calles con el supuesto objeto de oponerse a las normas, buscan de paso,  perforar la lancha que precariamente  hace navegar el alcalde opositor. Y ni hablar de los amos y señores de las calles de las ciudades, los sindicatos de transportistas que con tal de reventar a los opositores, revientan a toda la población ante la sonrisa complacida de los oficialistas.

Se habla de empezar a transportar la carga boliviana por el Perú en el famoso puerto de Ilo, que desde hace más de un cuarto de siglo solo se recuerda en emergencias como la actual.  Necesita la construcción de un puerto de verdad si de barcos de gran calado se habla.  En este aspecto los chilenos fueron más avispados y construyeron puertos para ser usados por los bolivianos, lo que el Perú, no le vio el negocio. Y en estos 11 años de grandes e inéditos  ingresos estatales, algo podría haberse hecho. Claro que si monumentos y museos de culto a la personalidad, cientos de canchas de césped sintético allá donde no hay ni gente, palacios como el inaugurado hace unas horas para regocijo de ministros y asambleístas , no hubiesen sido la prioridad egocéntrica, tal vez algo se hubiera avanzado. Ni hablar de ponerle esfuerzo a Puerto Busch o incluso al de Rosario.

Pero los autogoles también los mete Chile. Dadas las circunstancias y cuando los solemnes jueces del gran Tribunal Internacional, están mirando lo que sucede en estas latitudes, bien pudieron hacer lo imposible para evitar que cientos de transportistas bolivianos, tuvieran que pasar los días más helados y ayunantes de su vida. Además, no sólo está la parte humana de este ajeno pero matador conflicto, sino los cuantiosos daños económicos para nuestras exportaciones. Porque no solo están las demoras, sino que frecuentemente, pierden los espacios comprometidos en los cargueros. Este ha sido un autogol de tal potencia, que Chile, también ha estampillado a su propio arquero al fondo de la red.

Cómo podríamos con cierto grado de objetividad, convencerlos que de seguir así, será misión imposible granjearnos  una actitud menos negativa en nuestro futuros y seguros interlocutores. No es momento de caprichos y de pulsetas para ver quién es más malo y vocifera más alto. No se trata de  que los jerarcas agachen la cabeza y se vuelvan sumisos espectadores. Pero hay cosas que si se pueden hacer y el iluminati vice presidente, podría aplicar aquello que tanto respeta  de Maquiavelo, eso de que el fin justifica los medios. Y no se trata de victimizarse para que desde Holanda nos miren más bonito y con conmiseración.  Se trata de ser más inteligentes.

Ladinos hay por montones. De esos nos sobran. Pero como andan trepados en la omnipotencia y necia soberbia, ni consideran que no todo el mundo es proclive a acceder a sus requerimientos, menos aún con imposiciones en razón al sitial que creen se les ha asignado por decreto divino de los dioses. Bajen de la nube si desean un aterrizaje más o menos suave. Porque bajar, van a bajar. La ley de la gravedad no admite apelación ante ningún tribunal.

Karen Arauz


martes, 18 de abril de 2017

Roger se refiere a la tradicional, rígida y en cierto modo agresiva política de Chile con relación a Bolivia, al MAR a nuestra reivindicación y los últimos eventos sobre el tema.


El mar y la fuerza

Es difícil ignorar que la política exterior boliviana respecto a Chile ha dado un vuelco sustancial, descolocando  un aparato diplomático muy dueño de sí mismo y tan acostumbrado a mantener la iniciativa, cuanto a preservar arrinconados a sus oponentes. Esa tónica, impuesta desde la guerra de 1879 se mantuvo hasta la presentación de la demanda boliviana en la Corte de la Haya, acto que ha desbaratado la compostura y la flema del vecino gobierno.

La actual incomodidad del mundo político y, en parte periodístico, académico e intelectual de Chile, nace de que estos sectores, acostumbrado a la resignación, quebrada esporádicamente por paroxísticos ataques de voluntarismo, que han caracterizado la política marítima boliviana, no alcanzan ahora a asimilar cómo ha sido posible que un nuevo enfoque ponga en cuestión una relación de fuerzas que parecía establecida para permanecer.

El error inicial de subestimar la demanda boliviana ha ido más allá de generar un giro en el espacio diplomático, porque el titubeo y los ajustes sobre la marcha de la respuesta chilena han llegado a comprometer la imagen que ese país se esfuerza en proyectar y mantener, como el Estado presuntamente más modernista e institucionalista del Cono Sur, al mostrarlo como una potencia local malhumorada, mezquina y altamente propensa a asumir un papel amenazante.

El más aventajado alumno neoliberal de la región y el interlocutor privilegiado con las potencias del norte no encuentra una manera apropiada de manejar la interpelación boliviana, por lo que se precipita en gestos violentos, como la periódica captura de funcionarios bolivianos, el entorpecimiento de nuestro comercio internacional o los ademanes y declaraciones que buscan subrayar la insondable ventaja militar que ostenta frente a todos sus vecinos.

La rigidez de su esquema de respuesta preserva al canciller Muñoz como conductor central de una estrategia, pobremente concebida y ejecutada, que los sigue enredando al desnudar la incapacidad de las fuerzas democráticas chilenas para zafarse y superar el encuadre geopolítico heredado del militarismo y las dictaduras.
La perplejidad de nuestros vecinos ha permitido que los dos aciertos clave de la demanda boliviana, consistentes en que el gobierno tuvo la capacidad de rescatar y apropiarse de una fórmula, no nacida de su personal ni inventiva propia, primero, y, luego, construir un círculo amplio de alianzas interno, que todavía funciona, pese a la acumulación de tropezones e incongruencias que nuestras autoridades están sembrando en su propio camino.

La combinación de un discurso pacifista, legalista e integracionista, con disparos de saetas verbales, irritan y descontrolan a los gobernantes chilenos, sacándolos de quicio y predisponiéndolos a montar escenas donde queda de manifiesto su histórico desprecio hacia sus vecinos y a las convenciones que limiten su arbitrio, y prepotencia.

Sin embargo, hemos llegado a un punto en que el intento del Gobierno boliviano por hacerse dueño exclusivo de una causa común, empleándola como parte de los recursos para asegurar su permanencia en el poder, así como el ascendente tono patriotero y bravucón de sus voceros, aplacan  los avances conseguidos hasta ahora y nublan sus horizontes.

El abuso del tono agresivo y provocador socavan la confianza aún de los más entusiastas, porque es inocultable que, inclusive en el caso de ganar la demanda en la Corte Internacional, las incongruencias gubernamentales minan la posibilidad de que una negociación forzada y erizada de reproches, y resentimientos pueda culminar en resultados satisfactorios.

La fagocitación de la nueva política marítima por parte de la estrategia de reelección continua, los ataques represivos internos contra opositores, críticos y disidentes, el desmantelamiento de cualquier núcleo cuestionador aminora la eficacia y credibilidad de nuestra demanda, cuestiona la sinceridad y coherencia de sus voceros porque deja al descubierto la inconsistencia que existe en impugnar el abuso de la fuerza, mientras que internamente se recurre cada vez más a ella para subyugar a la crítica y la discrepancia.

El autor es investigador y director del Instituto Alternativo.

jueves, 6 de abril de 2017

acertada Karen cuando nos recuerda la victoria de Bolivia en la OEA cuando obtuvo apoyo total a nuestra causa marítima. Walter Guevara a quién entrevisté después "el éxito se dió a mi esfuerzo personal y al de Gustavo Fernández mi diligente Canciller". claro Chile salió del reciento y no votó. ese consenso Karen ayudó en grande a la Reivindicación no lo olvidemos dándole hoy una patada en el traste Pary a la OEA, típico de un malagradecido.


El enemigo impensado


Karen Arauz


El 1979 Bolivia conoció brevemente, muy brevemente, lo que era una victoria diplomática importante. El 31 de Octubre, siendo Presidente Walter Guevara, se efectuó una Sesión General de la OEA en la ciudad de La Paz de donde emergió la “Declaración de La Paz” que apuntaba que la demanda marítima boliviana, era de “interés hemisférico permanente”. La OEA emitió en esa resolución, el fondo de lo que hoy Bolivia busca en la Corte Internacional de La Haya: “Los estados a los que este problema concierne más inmediatamente, que inicien negociaciones encaminadas a dar a Bolivia una conexión territorial libre y soberana en el océano Pacífico”.

Es obvio que en ese entonces, como hoy a La Haya, Chile le negó a la OEA competencia sobre el tema. Sin embargo, el peso específico de la OEA en ese momento, significó un golpe bajo para la política chilena en lo concerniente al bilateralismo en el diferendo del mar. Bolivia, la noche del 31 de Octubre de 1979, salió a festejar a las calles un logro que resaltaba orgullo popular. El amanecer de esa histórica noche, golpe de Estado mediante, se tiño de sangre y de vergüenza. Las múltiples consideraciones muy bien documentadas en el libro de Ricardo Sanjinés “Democracia bajo fuego” no deja espacios a la duda.

El golpe de Todos Santos liderado por Natush Busch y algunos célebres aliados de la época, le propinó a Bolivia una paliza de la que nunca se recuperó. La declaración de la OEA, no pretendía el peso de cosa juzgada de estricto cumplimiento. Pero el valor moral que significó para el país esa célebre Asamblea, nos hubiera permitido todos estos años, involucrar el interés de la región de lo que siempre debió ser: un tema de ineludible importancia regional. Desde entonces, nos ha costado sudor y lágrimas, despertar el interés y la conciencia en vecinos, potenciales aliados para nuestra reivindicación con calidad marítima.
En la última década, se ha desperdiciado lo llamativo e interesante que pudo haber sido el que un “indígena” sea elegido Presidente del país. El halo de admiración, reivindicación, inclusión y equidad, se fue desdibujando a medida que pasaba el tiempo en virtud a que Evo Morales se dejó seducir por socialistas impostores, que dio fin con la novela heroica del Presidente surgido de las bases postergadas de la sociedad. Fue rápida la transformación. Los indígenas nunca encontraron el lugar que supuestamente ocuparían. El ego y los delirios de una grandeza sin par, hicieron perder no solo el rumbo, sino lo genuino que pudo haber aportado a la historia de este país. Las ideas de otras latitudes importadas, sumado a un “purismo” totalmente cuestionable, a raíz de que se pergeñó un nuevo Estado que fue utilizado para desechar todo lo anterior, desconociendo lo positivo sin reparar que Bolivia no nació desde la toma del poder por el MAS y sus movimientos sociales.

Los ingentes recursos que como nunca antes en la historia del país ingresaron a las arcas públicas, fue un elemento distorsivo más. Se creó una ilusión óptica donde el descontrol, la falta de planificación, la nula previsión y la irrealidad que eventualmente – tarde o temprano-, nos volverían a poner los pies en la tierra, hizo de todo una deformación permanente. Lo que se ha hecho en términos de administración del Estado, no tomó en cuenta, que todo cambia, gira y se transforma. Si los chinos crecieron en algún momento al 12% y su voracidad por materias primas parecía un sueño inacabable hecho realidad, se debió prever que cuando llegara la ineludible declinación, sería en desmedro del país gracias a la irreflexiva conducción. Y ahí se quedaron, codiciando la propiedad del queque y su hoyo solo porque existe el MAS y Evo Morales y todos ellos creen tener el monopolio de la verdad absoluta.
Lo penoso es que en el desconocimiento y rechazo de todo que consideraban odiosamente ajeno, se prescindió de valores inobjetables en esta aldea global que es el mundo hoy. Y hay conocimientos que son parte de lo imprescindible. El arte de conversar, negociar, concertar, encontrar puntos coincidentes con amplios conocimientos de historia, vale decir diplomacia, es imprescindible para la interrelación pacífica entre países. Hay excesos de una lealtad tan mal entendida, que va más allá de todo límite aceptable.

Andrés Pary, -como en su momento Natush Busch-, interpuso intereses personales u obsecuencia vergonzante por encima de todo lo demás. Lo malo es que su accionar es sobre todo, carente de inteligencia considerando que el país ha puesto todas sus fichas ante el escrutinio de la mirada internacional, y no es granjeándose enemistades que se logran resultados. Defender lo indefendible como el gobierno de Maduro es irracional, pero además, lo que acaba de acontecer en el seno de la OEA, ha horadado profundamente la coherencia esencial de lo único que nos ha venido dando ciertos fundamentos como Nación. Pareciera que en este punto, se han granjeado con vigor aquello de que hay pecados que no admiten ni perdón, ni olvido.

domingo, 2 de abril de 2017

no es nada grato, para ningún boliviano leer las declaraciones del Canciller chileno, aunque tenemos que reconocer que tiene razón cuando afirma que "la muy frecuencia utilización del mismo lenguaje de Evo hacia Chile" ha sufrido un desgaste. y que nadie presta ya atención a esa conducta.


Canciller chileno dice que sospechaba provocación de Bolivia

El canciller chileno, Heraldo Muñoz (Foto: Agencia Uno)
Miguel Ángel Melendres

El canciller chileno, Heraldo Muñoz dijo que sospechaba que Bolivia provocaría a Chile antes de la presentación de la contramemoria por la demanda marítima en La Haya y asegura que el discurso de hostilidad contra Chile se ha desgastado.

“No es primera vez que se han perpetrado acciones semejantes por parte de militares y civiles bolivianos. Se arrastran desde hace años en fechas que el gobierno boliviano considera claves. Ya habíamos advertido por notas que no toleraríamos nuevos incidentes. Y sospechábamos que el gobierno de Morales pretendería acciones de provocación alrededor del 21 de marzo, fecha de presentación de la réplica boliviana a la contramemoria chilena por el caso de la demanda marítima, y por la fecha del denominado Día del Mar, el 23 de marzo”, respondió la autoridad, durante la entrevista que concedió al diario chileno La Tercera, cuando le preguntaron si se sorprendió por la reacción que tuvieron las autoridades bolivianas por los ciudadanos que fueron detenidos el 19 de marzo.

Añadió en ese sentido, que el discurso de hostilidad hacia Chile “se ha desgastado y ha saturado la prensa internacional”, por lo cual, aseguró que ya no le prestaba demasiada atención.

“Las acciones bolivianas tienen como destinatario mediático a su propio público interno”, recalcó, a su llegada a su país, luego de una gira que realizó acompañando a su presidenta, Michelle Bachelet.

viernes, 31 de marzo de 2017

agrupa algunos textos Pedro Shimose en su "sed de mar" y los critica a su manera, recordándonos los dias en torno del 23 de marzo que proliferan las refrencias al conflicto vivido con Chile.

Un carajazo recorre Bolivia cada 23 de marzo y la brisa nos trae, desde el Pacífico, reminiscencias marinas con olor a guano y salitre. Han pasado 138 años y aún nos duelen la Retirada de Camarones, el desastre de San Francisco y la deriva por el desierto de Atacama de nuestra Quinta División fantasma. Así perdimos la guerra, por puro ‘despiste’, incluido el incomprensible fallo informativo de la invasión chilena de Antofagasta (14.02.1879). Ya se ha descartado, por falsa, la ocultación de la noticia por el presidente Hilarión Daza, en días de Carnaval. (Véase el artículo Cuentitos carnavalescos, del periodista Juan José Toro Montoya / Los Tiempos, 12.02.2015). 

A partir del gasolinazo de García Linera que hizo temblar los cimientos de Palacio Quemado, en 2010, Evo Morales se ha vuelto patriotero como los presidentes ‘neoliberales’ que le precedieron. Se ha empeñado en recuperar el mar en la Corte de La Haya, pero lo único que conseguirá –si todo sale bien– será una amable invitación al diálogo entre Chile y Bolivia, “diálogo de buena fe” y al calor de un mate de coca de Chapare. En ese hipotético encuentro hablaríamos de todo, menos de lo que nos importa. ¿Hablaríamos? La verdad es que, rotas nuestras relaciones diplomáticas con Chile, en 1963, es difícil que Chile acepte dialogar con Bolivia al embate de las olas de insultos y altercados fronterizos de por medio. La Haya o no La Haya, Chile seguirá mareando la perdiz y protegiendo sus intereses. 

En estos días se han publicado variaciones sobre el mismo tema: Las mentiras de Chile (EL DEBER, 23.03.17), artículo firmado por Juan José Toro Montoya, y Mediterraneidad mental (EL DEBER, 24.03.17), por Alfonso Cortez. La crítica de Toro Montoya al canciller chileno, Heraldo Muñoz, me parece apropiada pero errónea, porque reduce la política internacional de Chile a coyunturas de partido o a caprichos dictatoriales. Chile no funciona así. Las cuestiones de Estado no se modifican con los cambios de Gobierno, tal como ocurre en Bolivia, donde la política exterior depende del humor de cada presidente o de crisis políticas internas. En 2007, Evo Morales no hablaba de recuperar el mar perdido mientras piropeaba a su ‘hermana’ Bachelet. Aún resuenan los “¡Viva Chile!” de los ponchos rojos al desfilar por las calles de Santiago. En cuanto a la ofensa racista del almirante Merino (+), en tiempos de Pinochet, ellas siguen siendo inadmisibles y Toro Montoya hace bien en recordárnosla.

El comentario de Alfonso Cortez es interesante. Solo cabe una observación. Bolivia no puede “seguir el ejemplo y vocación de Panamá… como un país de tránsito”, porque no somos Panamá ni tenemos canal interoceánico. A Panamá le sobra mar y a nosotros nos falta. ¿La solución aérea por Viru Viru sería rentable? // Madrid, 31.03.2017.