Páginas vistas en total

martes, 18 de abril de 2017

Roger se refiere a la tradicional, rígida y en cierto modo agresiva política de Chile con relación a Bolivia, al MAR a nuestra reivindicación y los últimos eventos sobre el tema.


El mar y la fuerza

Es difícil ignorar que la política exterior boliviana respecto a Chile ha dado un vuelco sustancial, descolocando  un aparato diplomático muy dueño de sí mismo y tan acostumbrado a mantener la iniciativa, cuanto a preservar arrinconados a sus oponentes. Esa tónica, impuesta desde la guerra de 1879 se mantuvo hasta la presentación de la demanda boliviana en la Corte de la Haya, acto que ha desbaratado la compostura y la flema del vecino gobierno.

La actual incomodidad del mundo político y, en parte periodístico, académico e intelectual de Chile, nace de que estos sectores, acostumbrado a la resignación, quebrada esporádicamente por paroxísticos ataques de voluntarismo, que han caracterizado la política marítima boliviana, no alcanzan ahora a asimilar cómo ha sido posible que un nuevo enfoque ponga en cuestión una relación de fuerzas que parecía establecida para permanecer.

El error inicial de subestimar la demanda boliviana ha ido más allá de generar un giro en el espacio diplomático, porque el titubeo y los ajustes sobre la marcha de la respuesta chilena han llegado a comprometer la imagen que ese país se esfuerza en proyectar y mantener, como el Estado presuntamente más modernista e institucionalista del Cono Sur, al mostrarlo como una potencia local malhumorada, mezquina y altamente propensa a asumir un papel amenazante.

El más aventajado alumno neoliberal de la región y el interlocutor privilegiado con las potencias del norte no encuentra una manera apropiada de manejar la interpelación boliviana, por lo que se precipita en gestos violentos, como la periódica captura de funcionarios bolivianos, el entorpecimiento de nuestro comercio internacional o los ademanes y declaraciones que buscan subrayar la insondable ventaja militar que ostenta frente a todos sus vecinos.

La rigidez de su esquema de respuesta preserva al canciller Muñoz como conductor central de una estrategia, pobremente concebida y ejecutada, que los sigue enredando al desnudar la incapacidad de las fuerzas democráticas chilenas para zafarse y superar el encuadre geopolítico heredado del militarismo y las dictaduras.
La perplejidad de nuestros vecinos ha permitido que los dos aciertos clave de la demanda boliviana, consistentes en que el gobierno tuvo la capacidad de rescatar y apropiarse de una fórmula, no nacida de su personal ni inventiva propia, primero, y, luego, construir un círculo amplio de alianzas interno, que todavía funciona, pese a la acumulación de tropezones e incongruencias que nuestras autoridades están sembrando en su propio camino.

La combinación de un discurso pacifista, legalista e integracionista, con disparos de saetas verbales, irritan y descontrolan a los gobernantes chilenos, sacándolos de quicio y predisponiéndolos a montar escenas donde queda de manifiesto su histórico desprecio hacia sus vecinos y a las convenciones que limiten su arbitrio, y prepotencia.

Sin embargo, hemos llegado a un punto en que el intento del Gobierno boliviano por hacerse dueño exclusivo de una causa común, empleándola como parte de los recursos para asegurar su permanencia en el poder, así como el ascendente tono patriotero y bravucón de sus voceros, aplacan  los avances conseguidos hasta ahora y nublan sus horizontes.

El abuso del tono agresivo y provocador socavan la confianza aún de los más entusiastas, porque es inocultable que, inclusive en el caso de ganar la demanda en la Corte Internacional, las incongruencias gubernamentales minan la posibilidad de que una negociación forzada y erizada de reproches, y resentimientos pueda culminar en resultados satisfactorios.

La fagocitación de la nueva política marítima por parte de la estrategia de reelección continua, los ataques represivos internos contra opositores, críticos y disidentes, el desmantelamiento de cualquier núcleo cuestionador aminora la eficacia y credibilidad de nuestra demanda, cuestiona la sinceridad y coherencia de sus voceros porque deja al descubierto la inconsistencia que existe en impugnar el abuso de la fuerza, mientras que internamente se recurre cada vez más a ella para subyugar a la crítica y la discrepancia.

El autor es investigador y director del Instituto Alternativo.

jueves, 6 de abril de 2017

acertada Karen cuando nos recuerda la victoria de Bolivia en la OEA cuando obtuvo apoyo total a nuestra causa marítima. Walter Guevara a quién entrevisté después "el éxito se dió a mi esfuerzo personal y al de Gustavo Fernández mi diligente Canciller". claro Chile salió del reciento y no votó. ese consenso Karen ayudó en grande a la Reivindicación no lo olvidemos dándole hoy una patada en el traste Pary a la OEA, típico de un malagradecido.


El enemigo impensado


Karen Arauz


El 1979 Bolivia conoció brevemente, muy brevemente, lo que era una victoria diplomática importante. El 31 de Octubre, siendo Presidente Walter Guevara, se efectuó una Sesión General de la OEA en la ciudad de La Paz de donde emergió la “Declaración de La Paz” que apuntaba que la demanda marítima boliviana, era de “interés hemisférico permanente”. La OEA emitió en esa resolución, el fondo de lo que hoy Bolivia busca en la Corte Internacional de La Haya: “Los estados a los que este problema concierne más inmediatamente, que inicien negociaciones encaminadas a dar a Bolivia una conexión territorial libre y soberana en el océano Pacífico”.

Es obvio que en ese entonces, como hoy a La Haya, Chile le negó a la OEA competencia sobre el tema. Sin embargo, el peso específico de la OEA en ese momento, significó un golpe bajo para la política chilena en lo concerniente al bilateralismo en el diferendo del mar. Bolivia, la noche del 31 de Octubre de 1979, salió a festejar a las calles un logro que resaltaba orgullo popular. El amanecer de esa histórica noche, golpe de Estado mediante, se tiño de sangre y de vergüenza. Las múltiples consideraciones muy bien documentadas en el libro de Ricardo Sanjinés “Democracia bajo fuego” no deja espacios a la duda.

El golpe de Todos Santos liderado por Natush Busch y algunos célebres aliados de la época, le propinó a Bolivia una paliza de la que nunca se recuperó. La declaración de la OEA, no pretendía el peso de cosa juzgada de estricto cumplimiento. Pero el valor moral que significó para el país esa célebre Asamblea, nos hubiera permitido todos estos años, involucrar el interés de la región de lo que siempre debió ser: un tema de ineludible importancia regional. Desde entonces, nos ha costado sudor y lágrimas, despertar el interés y la conciencia en vecinos, potenciales aliados para nuestra reivindicación con calidad marítima.
En la última década, se ha desperdiciado lo llamativo e interesante que pudo haber sido el que un “indígena” sea elegido Presidente del país. El halo de admiración, reivindicación, inclusión y equidad, se fue desdibujando a medida que pasaba el tiempo en virtud a que Evo Morales se dejó seducir por socialistas impostores, que dio fin con la novela heroica del Presidente surgido de las bases postergadas de la sociedad. Fue rápida la transformación. Los indígenas nunca encontraron el lugar que supuestamente ocuparían. El ego y los delirios de una grandeza sin par, hicieron perder no solo el rumbo, sino lo genuino que pudo haber aportado a la historia de este país. Las ideas de otras latitudes importadas, sumado a un “purismo” totalmente cuestionable, a raíz de que se pergeñó un nuevo Estado que fue utilizado para desechar todo lo anterior, desconociendo lo positivo sin reparar que Bolivia no nació desde la toma del poder por el MAS y sus movimientos sociales.

Los ingentes recursos que como nunca antes en la historia del país ingresaron a las arcas públicas, fue un elemento distorsivo más. Se creó una ilusión óptica donde el descontrol, la falta de planificación, la nula previsión y la irrealidad que eventualmente – tarde o temprano-, nos volverían a poner los pies en la tierra, hizo de todo una deformación permanente. Lo que se ha hecho en términos de administración del Estado, no tomó en cuenta, que todo cambia, gira y se transforma. Si los chinos crecieron en algún momento al 12% y su voracidad por materias primas parecía un sueño inacabable hecho realidad, se debió prever que cuando llegara la ineludible declinación, sería en desmedro del país gracias a la irreflexiva conducción. Y ahí se quedaron, codiciando la propiedad del queque y su hoyo solo porque existe el MAS y Evo Morales y todos ellos creen tener el monopolio de la verdad absoluta.
Lo penoso es que en el desconocimiento y rechazo de todo que consideraban odiosamente ajeno, se prescindió de valores inobjetables en esta aldea global que es el mundo hoy. Y hay conocimientos que son parte de lo imprescindible. El arte de conversar, negociar, concertar, encontrar puntos coincidentes con amplios conocimientos de historia, vale decir diplomacia, es imprescindible para la interrelación pacífica entre países. Hay excesos de una lealtad tan mal entendida, que va más allá de todo límite aceptable.

Andrés Pary, -como en su momento Natush Busch-, interpuso intereses personales u obsecuencia vergonzante por encima de todo lo demás. Lo malo es que su accionar es sobre todo, carente de inteligencia considerando que el país ha puesto todas sus fichas ante el escrutinio de la mirada internacional, y no es granjeándose enemistades que se logran resultados. Defender lo indefendible como el gobierno de Maduro es irracional, pero además, lo que acaba de acontecer en el seno de la OEA, ha horadado profundamente la coherencia esencial de lo único que nos ha venido dando ciertos fundamentos como Nación. Pareciera que en este punto, se han granjeado con vigor aquello de que hay pecados que no admiten ni perdón, ni olvido.

domingo, 2 de abril de 2017

no es nada grato, para ningún boliviano leer las declaraciones del Canciller chileno, aunque tenemos que reconocer que tiene razón cuando afirma que "la muy frecuencia utilización del mismo lenguaje de Evo hacia Chile" ha sufrido un desgaste. y que nadie presta ya atención a esa conducta.


Canciller chileno dice que sospechaba provocación de Bolivia

El canciller chileno, Heraldo Muñoz (Foto: Agencia Uno)
Miguel Ángel Melendres

El canciller chileno, Heraldo Muñoz dijo que sospechaba que Bolivia provocaría a Chile antes de la presentación de la contramemoria por la demanda marítima en La Haya y asegura que el discurso de hostilidad contra Chile se ha desgastado.

“No es primera vez que se han perpetrado acciones semejantes por parte de militares y civiles bolivianos. Se arrastran desde hace años en fechas que el gobierno boliviano considera claves. Ya habíamos advertido por notas que no toleraríamos nuevos incidentes. Y sospechábamos que el gobierno de Morales pretendería acciones de provocación alrededor del 21 de marzo, fecha de presentación de la réplica boliviana a la contramemoria chilena por el caso de la demanda marítima, y por la fecha del denominado Día del Mar, el 23 de marzo”, respondió la autoridad, durante la entrevista que concedió al diario chileno La Tercera, cuando le preguntaron si se sorprendió por la reacción que tuvieron las autoridades bolivianas por los ciudadanos que fueron detenidos el 19 de marzo.

Añadió en ese sentido, que el discurso de hostilidad hacia Chile “se ha desgastado y ha saturado la prensa internacional”, por lo cual, aseguró que ya no le prestaba demasiada atención.

“Las acciones bolivianas tienen como destinatario mediático a su propio público interno”, recalcó, a su llegada a su país, luego de una gira que realizó acompañando a su presidenta, Michelle Bachelet.

viernes, 31 de marzo de 2017

agrupa algunos textos Pedro Shimose en su "sed de mar" y los critica a su manera, recordándonos los dias en torno del 23 de marzo que proliferan las refrencias al conflicto vivido con Chile.

Un carajazo recorre Bolivia cada 23 de marzo y la brisa nos trae, desde el Pacífico, reminiscencias marinas con olor a guano y salitre. Han pasado 138 años y aún nos duelen la Retirada de Camarones, el desastre de San Francisco y la deriva por el desierto de Atacama de nuestra Quinta División fantasma. Así perdimos la guerra, por puro ‘despiste’, incluido el incomprensible fallo informativo de la invasión chilena de Antofagasta (14.02.1879). Ya se ha descartado, por falsa, la ocultación de la noticia por el presidente Hilarión Daza, en días de Carnaval. (Véase el artículo Cuentitos carnavalescos, del periodista Juan José Toro Montoya / Los Tiempos, 12.02.2015). 

A partir del gasolinazo de García Linera que hizo temblar los cimientos de Palacio Quemado, en 2010, Evo Morales se ha vuelto patriotero como los presidentes ‘neoliberales’ que le precedieron. Se ha empeñado en recuperar el mar en la Corte de La Haya, pero lo único que conseguirá –si todo sale bien– será una amable invitación al diálogo entre Chile y Bolivia, “diálogo de buena fe” y al calor de un mate de coca de Chapare. En ese hipotético encuentro hablaríamos de todo, menos de lo que nos importa. ¿Hablaríamos? La verdad es que, rotas nuestras relaciones diplomáticas con Chile, en 1963, es difícil que Chile acepte dialogar con Bolivia al embate de las olas de insultos y altercados fronterizos de por medio. La Haya o no La Haya, Chile seguirá mareando la perdiz y protegiendo sus intereses. 

En estos días se han publicado variaciones sobre el mismo tema: Las mentiras de Chile (EL DEBER, 23.03.17), artículo firmado por Juan José Toro Montoya, y Mediterraneidad mental (EL DEBER, 24.03.17), por Alfonso Cortez. La crítica de Toro Montoya al canciller chileno, Heraldo Muñoz, me parece apropiada pero errónea, porque reduce la política internacional de Chile a coyunturas de partido o a caprichos dictatoriales. Chile no funciona así. Las cuestiones de Estado no se modifican con los cambios de Gobierno, tal como ocurre en Bolivia, donde la política exterior depende del humor de cada presidente o de crisis políticas internas. En 2007, Evo Morales no hablaba de recuperar el mar perdido mientras piropeaba a su ‘hermana’ Bachelet. Aún resuenan los “¡Viva Chile!” de los ponchos rojos al desfilar por las calles de Santiago. En cuanto a la ofensa racista del almirante Merino (+), en tiempos de Pinochet, ellas siguen siendo inadmisibles y Toro Montoya hace bien en recordárnosla.

El comentario de Alfonso Cortez es interesante. Solo cabe una observación. Bolivia no puede “seguir el ejemplo y vocación de Panamá… como un país de tránsito”, porque no somos Panamá ni tenemos canal interoceánico. A Panamá le sobra mar y a nosotros nos falta. ¿La solución aérea por Viru Viru sería rentable? // Madrid, 31.03.2017. 

miércoles, 29 de marzo de 2017

El Dia con toda razón previene de mantenerse fiel a la línea de La Haya, así la alusión de Remy Ferreira a Eduardo Abaroa en un denuesto en contra de Chile, El Dia considera "un grito de guerra de lo más insulso", cuando lo aconsejable es mantener la serenidad como aconsejó Rodríguez Veltzé.


Mantener el rumbo de La Haya

Los bolivianos han apoyado sin retaceos y con mucha generosidad la demanda presentada por el Gobierno ante los tribunales de La Haya. Es una de las pocas medidas adoptadas por el régimen que ha gozado de pleno consenso, pues se trata de una decisión muy bien pensada, que ha contado con el aporte de personalidades de primer nivel, expertos, exmandatarios y también el apoyo de juristas de talla internacional que asesoran al equipo nacional que está al frente de la estrategia, inédita en la larga y penosa historia que empezó en 1879.

No hay que olvidar la esencia de ese reclamo presentado ante la máxima instancia judicial de la ONU y que consiste en pedir que la comunidad internacional obligue a Chile a sentarse a negociar con Bolivia una salida soberana al Océano Pacífico. El pedido utiliza como argumentos algunos compromisos exteriorizados por la diplomacia chilena en diferentes ocasiones y que han dejado sentado que el país vecino tiene una deuda pendiente con nuestro país. Pese a ello, la negativa de Santiago es firme, se escuda en el Tratado de 1904 y en último caso, opta por apelar a maniobras y especialmente a la hostilidad.

En resumen, Bolivia se ha inclinado por la vía más civilizada, por el camino de la ley y la diplomacia, en tanto que Chile prefiere la confrontación, una ruta que siempre le ha sido más útil y efectiva y que le ha servido para ganarse una reputación nada honorable en el continente. Es más, los bolivianos no tenemos una mejor opción, porque jamás nos ha ido bien con en la guerra; las hemos perdido todas; nuestros vecinos nos han mutilado y no solo por la pobreza y la debilidad que siempre nos han acompañado, sino por la desorganización, los errores y la falta de coherencia de los líderes que a su turno han tomado decisiones desacertadas, motivadas por impulsos y circunstancias políticas que han sido oportunamente aprovechadas por el enemigo externo.

Hoy que la situación política es adversa tanto para los gobernantes chilenos, como los bolivianos, los primeros, obviamente apelan al mar como “caballito de batalla” y lo hacen como mejor saben, generando un conflicto limítrofe y en su afán arrastran a su juego a los nuestros, que naturalmente tratan de subsanar el déficit de confianza de la opinión pública con una belicosidad que le hace daño al proceso de La Haya y que podría generar un efecto bumerang a la hora de cohesionar a la población y recuperar el apoyo popular.

Bolivia está invocando la legalidad, está apelando al respeto a los derechos humanos y por supuesto, reclama el camino diplomático para solucionar el conflicto generado a raíz de la detención de nueve funcionarios bolivianos en la frontera con Chile. En ese sentido, suena altisonante lanzar arengas chauvinistas, incitar a la población a asumir conductas antichilenas y mucho más, hacer estallar un grito de guerra de lo más insulso, que más que emular a un héroe de guerra, hace referencia a los gritos de la viuda de un viejo programa de televisión. Por actitudes como ésta, la historia de nuestro país está llena de sinsabores.

Suena altisonante lanzar arengas chauvinistas, incitar a la población a asumir conductas antichilenas y mucho más, hacer estallar un grito de guerra de lo más insulso, que más que emular a un héroe de guerra, hace referencia a los gritos de la viuda de un viejo programa de televisión. Por actitudes como ésta, la historia de nuestro país está llena de sinsabores.

domingo, 26 de marzo de 2017

Gastón Cornejo siempre genial, nos revela que la Presidenta Bachellet estuvo casada con un boliviano de Quillacollo de apellido Dávalos con quién tuvo dos hijos, uno "Sebastián Dávalos Bachellet hoy procesado por corrupción" una anécdota de cuando era estudiante en Santiago y "el contrabando".


LA ADUANA - LA BACHELET

Folklorismos nacionalistas - diría yo - cuando en el fondo de la olla de presión se cocinan ingredientes de mal sabor, atizando el odio ancestral de Portales, Baquedano y Sotomayor.

En el entredicho en la frontera debemos dar crédito a la afirmación oficial de que los aduaneros fueron capturados cuando decomisaban camiones de contrabando chileno. Pregunta Carlos Valverde ¿Qué de su equipo GPS? ¿Por qué se demoran Chile y Bolivia en presentar pruebas? ¿No se habrán puesto de acuerdo para enderezar su postura declinante?

La presidente de Chile asegura que son bolivianos delincuentes que pretendían robar nueve camiones en su territorio; eso es el colmo de la  desvergüenza. Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Gabriela Mistral, saldrían por nuestros fueros y, la harían callar. De nuestra parte, se impone una defensa inmediata ante organismos internacionales de derechos humanos en aras del respeto a la dignidad nacional.

¿Y si fuera cierto? … entonces, a pedir ls disculpas necesarias y con toda humildad. Esta situación me recordó una experiencia personal. Universitario retornaba a la patria en el FC Antofagasta-Oruro, en tercera clase y perdido entre polleras abrigadoras. En la frontera de Uyuni, a media noche, pasaban los aduaneros bolsa en mano solicitando coima. Me llamó la atención el reclamo de muchos pasajeros que entregaban zapatos, discos, relojes; se trataba de contrabandistas consuetudinarios. Alguien se quejó porque había regalado ropa el mes pasado.  A mi turno, molesto, dije que era estudiante y que no tenía mercadería alguna para calmar el apetito aduanero. Horas más tarde, los agentes oficiales de la Aduana Nacional dirigieron su investigación a mi equipaje, exigían muestre el contenido de mi única maleta cuasi vacía. Rechacé la orden negándome a abrirla. La situación concluyó en forcejeos y amenazas. Gané en la pulseada y prometí denunciarlos al llegar a Oruro, no hubo a quién. Luego de medio siglo, ante una situación que se repite, similar y de altísimo costo, tampoco puedo cumplir mi amenaza. En cambio, cuando adquirí una colcha de vicuña para abrigar la osamenta del frío invierno santiaguino, la aduana chilena no permitió su ingreso pero la guardaron varios meses; al retorno me fue devuelta con absoluta honestidad. Esa fue la diferencia de moralidad entre funcionarios de los dos países. El camión que cruzaba por otra ruta ajena a Tambo Quemado llevaba contrabando delincuencial, como sucedió en Pando.

Bachelet, la dama del improperio respira por la herida. Divorciada de un boliviano nacido en Quillacollo de apellido “Dávalos”, con quien tuvo dos hijos; uno de los cuales, Sebastián, se encuentra en proceso por corrupción y tráfico de influencias, comprometió a su señora madre, a su esposa  y a su hermanita.

Existía un gran poeta chileno, Fernando Alegría, que escribió el hermoso poema ¡Viva Chile Mierda! La palabra allí tiene una connotación natural, peyorativa en Bolivia. La mandataria, a quien visité una mañana, me recibió cordialmente con gesto americano, ahora tiene la enfermedad mental del olvido familiar, el Alzhéimer político, olvidó que por la sangre de sus hijos corre sangre boliviana. Pensando en Eulogio Dávalos Llanos, primo hermano del procesado, también nacido en Chile pero esencialmente boliviano y considerado hermano mío, pensando en los compatriotas retenidos, yo exclamo al oído de su excelencia: ¡Viva Bolivia M…!

Gastón Cornejo Bascopé

Cochabamba, marzo 2017

 

 

He aquí una descripción poética de Chile en versos del poeta Fernando Alegría. Escritor, crítico literario y diplomático chileno.  1918-2005.

 



Libros: Allende- Caballo de copas. Lautaro

 

 

 

 


 

¡Viva Chile Mierda!

(Letra: Fernando Alegría , Música: O. Pérez Freire)

 

Cuando al alba sale el huaso a destapar estrellas
y, mojado de rocío, enciende el fuego en sus espuelas
cuando el caballo colorado salta la barra del mar
y se estremece el lago con una lenta bruma de patos,
cuando cae el recio alerce y en sus ramas cae el cielo:
digo con nostalgia ¡VIVA CHILE MIERDA!

Cuando el buzo ilumina su escafandra
y las ballenas se acercan a mamar en el vientre de las lanchas
cuando cae al fondo del océano la osamenta de la patria
y como vaca muerta la arrastra la ola milenaria
cuando explota el carbón y se enciende la Antártida:
digo, pensativo, ¡VIVA CHILE MIERDA!

Cuando se viene el invierno flotando en el Mapocho
como un muerto atado con alambres, con flores y con tarros
y lo lamen los perros y se aleja embalsamado de gatos
cuando se lleva un niño y otro niño dormidos en su escarcha
y se va revolviendo sus grises ataúdes de saco:
digo enfurecido ¡VIVA CHILE MIERDA!



cuando en noche de luna crece una población callampa
cuando se cae una escuela y se apaga una fábrica
cuando fallece un puerto en el Norte y con arena lo tapan
cuando Santiago se apesta y se oxidan sus blancas plazas
cuando se jubila el vino y las viudas empeñan sus casas:
digo cabizbajo ¡VIVA CHILE MIERDA!

Me. pregunto de repente y asombrado, por qué
diré Viva Chile Mierda y no Mier... mosa Patria?

quizás en mi ignorancia repito el eco de otro eco:


¡Viva! dice el roto con la pepa de oro entre los dedos
¡Chile! dice el viento al verde cielo de los ebrios valles
¡Mierda! responde el sapo a la vieja bruja de Talagante


¿Qué problema tan profundo se esconde en las líneas de mi mano? ¿Es mi país una ilusión que me sigue como la sombra al perro? ¿No hay Viva entre nosotros sin su Mierda, compañeros?

la una para el esclavo, la otra para el encomendero
la una para el que explota salitre, cobre, carbón, ganado
la otra para el que vive su muerte subterránea de minero.

Y como penamos y vivimos en pequeña faja de abismo
frente al vacío alguien gritó la maldición primero.

¿Fue un soldado, herido en la batalla de Rancagua?
¿Fue un marino en Angamos? ¿Un cabo en Cancha Rayada?
¿Fue un huelguista en La Coruña? ¿Un puño cerrado en San Gregorio?
¿O un pascuense desangrándose en la noche de sus playas?

¿No cantó el payador su soledad a lo divino
y a lo humano se ahorcó con cuerdas de guitarra?
¿No siguió al Santísimo a caballo y a cuchillás mantuvo al diablo a raya?

¡Ah!, qué empresa tan gigante para destino tan menguado.
Entre nieve y mar, con toda el alma, nos damos contra un rumbo ya tapiado,

por consecuencia, en la mañana cuando Dios nos desconoce,
cuando alzado a medianoche nos sacude un terremoto,
cuando el mar saquea nuestras casas y se esconde entre los bosques,
cuando Chile ya no puede estar seguro de sus mapas
y cantamos, como un gallo que ha de picar el sol en pedazos,
digo, con firmeza, ¡VIVA CHILE MIERDA!

Y lo que digo es un grito de combate
oración sin fin, voz de partida, fiero acicate
espuelazo sangriento con las riendas al aire
galopón del potro chileno a través de las edades
es crujido de capas terrestres, anillo de fuego,
vieja ola azul de claros témpanos pujantes.

País - Pájaro, raíz vegetal, rincón donde el mundo se cierra,
quien lo grite no tendrá paz, caerá para seguir adelante.

Y porque de isla en isla, del mar a la cordillera,
de una soledad a otra, como de una estrella a otra estrella,
nos irá aullando en los oídos la sentencia de la tierra:
digo, finalmente, ¡VIVA CHILE MIERDA!

…………………………………………………………

 

CONFESIÓN DE ANTIGUA Y PERMANENTE QUERENCIA

 

Oh, cuánta sustancia poética emerge del alma de Fernando Alegría en su consagrado poema.

 

En la alegre juventud, estudiante de medicina, visitaba el cerro negro en Santiago a cuyos pies vivían la gente miserable entre calaminas y raídas arpilleras. Allí atendía a los callampas en las poblaciones subhumanas, fumigando a los niños con gamexano de su sarna colegial.  Entonces aprendí la significación de la pobreza, también la belleza de la poesía expresiva de Fernando Alegría y Pablo Neruda, el mensaje pictórico de Venturelli y el compromiso social de Luis Emilio Recabarren.

 

Logré esculpir en mi interioridad la adhesión cultural que secundó mi admiración y el amor genuino al pueblo de Chile. Recité sus poesías.

 

Médico, entregué mi profesión a los mineros de Tal Tal, en el norte grande de Elías Lafferte. Seguí recitando a Pablo, a Fernando, a Gabriela, mientras angustiado amputaba miembros malheridos, triturados por los vagones del tren salitrero en la pampa.

 

Asistí con unción de poeta comunista a la exhumación de Pablo y  de Matilde y, en su honor, recité emocionado Patria, mi Patria, frente al mar de Isla Negra.

 

 Seis decenios distante de sus playas cual hijo pródigo vuelve mi corazón a sus raíces,  el sentimiento permanece intocable.

En el Senado me cupo asistir a la Agenda de los 13 puntos. Mar para Bolivia con soberanía. El bofedal del Silala. Compartí diálogo fraternal con mis pares chilenos.

 

Mas el alma herida con la historia del 79, sangra, sin jamás restañarse.

 

Con el mismo ritmo y la entonación de antaño, vuelvo a recitar ¡VIVA CHILE MIERDA! Y el amor a la tierra y al pueblo de Pablo, de Gabriela, de Vicente y de Fernando, renace con toda la nostálgica espiritualidad y la vibración sensible del cultivado afecto.

 

Gastón Cornejo Bascopé

Marzo 2017

 

jueves, 23 de marzo de 2017

espíritu de cuerpo entre los expresidentes para coadyuvar con Morales en la vocería de la demanda ante Chile, por medio de la Corte Internacional. así lo refleja esta nota de EJU.TV

La fase oral obligará a que las vocerías se reactiven luego de un arduo trabajo jurídico en la demanda marítima. Luego de que Chile entregue su dúplica — que tiene fecha límite el 21 de septiembre— Bolivia tendrá un nuevo plan mediático para enfrentar la última etapa del proceso. Y en este diseño ingresan los expresidentes como portavoces.

Carlos Mesa habló con Evo Morales en el último tiempo sobre el tema marítimo y proyectaron una nueva estrategia comunicacional, que será diseñada junto con el equipo. Este plan será ejecutado luego de que Chile entregue su dúplica, o sea, en la fase oral del juicio.

Al respecto, el presidente del Senado, José Gonzales, consideró un aporte “riquísimo” el de Carlos Mesa y el de otros expresidentes a la demanda marítima y aseguró que el plan comunicacional será ejecutado en el exterior en coordinación con el equipo jurídico.
Mesa reveló, en entrevista con EL DEBER, que se reunió con Morales en este último tiempo y señaló que se abordaron temas relaciones con la campaña marítima.    


Trabajo en equipo
Mientras, el expresidente Jaime Paz Zamora consideró que el trabajo se lo debe realizar “ahora, antes de que termine el juicio”. El exmandatario aún no se reunió con el jefe de Estado, Evo Morales, pero está dispuesto a ayudar en el plan mediático.

La misma situación la tienen los expresidentes Jorge Quiroga y Guido Vildoso, quienes esperan el llamado de Morales para coadyuvar al proceso.

“Se habló algo cuando nos reunimos con (Eduardo) Rodríguez Veltzé y el abogado (Antonio) Remiro Brotons. Tenemos que tener un nuevo plan comunicacional, pero sobre todo tenemos que mirar luego de La Haya, ya que la Corte Internacional de Justicia no nos dará el mar, el mar lo tendremos luego de las gestiones exitosas que podamos realizar después del fallo”, declaró Jaime Paz Zamora