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sábado, 1 de marzo de 2014

Perú se dió cuenta. Basta de intrigas y tretas le dice al Canciller con un gesto. Plantón a Evo y "cordialidad con Chile" los bobalicones de la Cancillería no tienen capacidad ni siquiera imaginación.

Cuando el Tribunal Internacional de La Haya favoreció al Perú en el diferendo marítimo que mantenían con Chile, inmediatamente el gobierno boliviano se inclinó hacia el ganador, como tratando de despertar los celos del vecino y mucho peor, buscando desatar la inquina entre ambos. 

Bolivia siempre ha apelado a ese truco y en todo caso, el puerto boliviano en la ciudad de Ilo fue un invento para generar la intriga ya que ese proyecto nunca arrancó y no tiene futuro. Perú siempre se ha prestado a ese jueguito, no solo por la tradicional situación tirante con Chile, sino porque comparte con Bolivia una cultura política de reveses y simulaciones. 

Cuando el gobierno boliviano rompió el diálogo con la administración de Sebastián Piñera inmediatamente el expresidente Alan García hizo las paces con Evo Morales (o al menos fingió) y entre ambos relanzaron el proyecto de Ilo, donde anunciaron la construcción de instalaciones militares y otras obras que no pasaron de la boca. 

La misma treta estaba prevista para estos días con Ollanta Humala, pero la reunión fue suspendida a último momento. Le echan la culpa al Carnaval, pero al parecer en Perú han cambiado de estrategia. Pese a todos los conflictos, Chile es el principal socio comercial de los peruanos y en ese contexto la inmadurez política no cuenta.

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